Desde siempre se ha estimado que fue la civilización egipcia la primera en dividir los días
en partes más pequeñas por medio de los relojes de sol. A su vez, también se tiene
constancia que fueron las primeras civilizaciones las que dividieron el día en partes más
pequeñas, usando para ello bases numéricas como la duodécima de base 12 o la
sexagesimal de base 60.

Precisamente, fueron los relojes solares egipcios los que dividieron en 12 intervalos el
tiempo que transcurría entre el amanecer y el atardecer. Así, poco a poco, los mismos
relojes fueron haciendo otras divisiones dentro de esos 12 intervalos, dando lugar a lo que
hoy conocemos como las horas.

La duración fija de las horas
Sin embargo, aquellas primeras horas no tenían una duración idéntica, ya que variaban
durante el año, ya fuera verano (horas más largas) o invierno. No sería sino hasta el
periodo helenístico (del 323 a.C al 31 a.C) cuando los astrónomos griegos determinaron
que la duración de las horas sería fija.

El primero que trabajó sobre esto fue Erathostenes (276-194 a.C). Este astrónomo y
matemático griego utilizó una base sexagesimal para dividir un círculo en 60 partes
ordenadas. La idea era crear un sistema geográfico de latitud, con unas líneas horizontales
que recorrían lugares de la Tierra bien conocidos.

A este trabajo le siguió un siglo más tarde el efectuado por Hiparco de Nicea, quien
normalizó las líneas de latitud haciéndolas paralelas y obedeciendo a la geometría de la
Tierra. A su vez, creó un sistema de líneas de longitud que abarcaron 360 grados y que
recorrieron de norte a sur, de un polo a otro.

Años más tarde, el astrónomo y matemático griego Claudio Ptolomeo explicó y amplió el
trabajo de Hiparco. Ptolomeo realizó una subdivisión de cada uno de los 360 grados de
latitud y de longitud en partes más pequeñas. A la primera división la llamó partes minutae
primae o primer minuto, mientras que la segunda recibió el nombre de partes minutae
secundae o segundo minuto.

Los primeros relojes mecánicos
No obstante, hubo que esperar hasta la aparición de los primeros relojes mecánicos, allá
por el siglo XIV, cuando se generalizó por completo el uso de las horas fijas. La base que se utilizó para la duración de estas horas fue la sexagesimal, creada por los babilonios, ya que el 60 es un número que posee muchos divisores y facilita el cálculo con fracciones.

Los primeros relojes mecánicos se encontraban divididos en mitades, tercios y cuartos. La
división en minutos y segundos no apareció en los relojes hasta el siglo XVI. A diferencia de
los del siglo XIV, estos relojes sí contaban con manecillas para los minutos y los segundos.

Si hace 5.000 años los sumerios comenzaron a utilizar el sistema sexagesimal, hoy
seguimos tomándolo como base para dividir los días en horas, minutos y segundos. Es por
esto pues por lo que una hora se divide en 60 minutos o un minuto en 60 segundos.