El escorpión pertenece al mismo orden animal que las arañas: es decir, los arácnidos.

Animal temido desde que uno tiene conocimiento de él, debido a sus grandes y
amenazadoras “pinzas” (llamadas correctamente pedipalpos), y al aguijón situado en
el extremo final de su estrecha cola, el cual contiene una glándula venenosa.

Lo que muchas personas no saben es que estos animales tienen la capacidad de
tornarse fluorescentes.

Se tiene hasta el momento referencias de unas 1.753 especies de escorpiones.

Es una animal que habita principalmente en zonas de clima templado y tropical, y lo
podremos encontrar tanto en bosques como en desiertos.

Son cazadores nocturnos que se alimentan de otros artrópodos y la mayoría de ellos
vive en el suelo. Algunos se han adaptado a vivir en los árboles.

Escorpiones venenosos y fluorescentes
Aunque todos los escorpiones son venenosos, sólo 25 especies, pertenecientes a la
familia llamada Bútidos, son potencialmente venenosas para el ser humano.

Un dato curioso es que los escorpiones del género Androctonus, conocidos como
escorpiones de cola gruesa, se encuentran entre los más venenosos del mundo.
El nombre científico significa, nada más y nada menos, «asesino de hombres» (de
andros, hombre, y ktonos, o ctonus en la versión latinizada, asesino).

Una característica de los escorpiones de la que no se suele hablar tanto es que son
fluorescentes.

Mecanismo de fluorescencias del escorpión
Todos los escorpiones emiten una fluorescencia cian (con una longitud de onda entre
los 440 y los 490 nanómetros) cuando se iluminan con luz ultravioleta.

Es un fenómeno este que fue descubierto casi simultáneamente en 1954 por el
zoólogo italiano M. Pavan y el zoólogo sudafricano R. F. Lawrence.

Los escorpiones de mayor edad son más fluorescentes que los jóvenes. Durante la
primera fase del desarrollo de los escorpiones (antes de la primera muda), la
fluorescencia es débil o inexistente.

Esta propiedad de tornarse fluorescentes se va desarrollando sobre todo a partir de la
tercera muda. Cuando un escorpión realiza una muda, la exuvia (cutícula vieja) mantiene la fluorescencia, mientras que la nueva cutícula blanda no es fluorescente en un
principio. Sus propiedades fluorescentes van surgiendo a medida que se endurece la
nueva cutícula (esclerotización).

Una vez adquirida, la fluorescencia persiste incluso después de la muerte de escorpión.

¿A qué se debe que los escorpiones sean fluorescentes?
La fluorescencia se debe a la existencia de dos compuestos químicos en la cutícula: β-
carbolina y 7-hidroxi-4-metilcumarina.

Estos dos compuestos se encuentran en la exocutícula hialina, que es la región de la
cutícula que en los escorpiones tiene un espesor de 4 micras.

Las β-carbolinas se encuentran en plantas y animales. Algunos derivados actúan como
alucinógenos, y además son uno de los compuestos presentes en las cataratas
humanas.

En los escorpiones, se cree que se forma como resultado de las reacciones químicas
que provocan el endurecimiento de la cutícula.

Funciones de la fluorescencia en los escorpiones
Se trata de uno de esos grandes misterios evolutivos que aún permanece sin resolver.
Al ser animales nocturnos que evitan exponerse a la luz directa del sol, la función
biológica de la fluorescencia aparece en un principio sin un sentido lógico.

Existen varias hipótesis al respecto:
– la comunicación y el reconocimiento
– para mejorar su agudeza visual
– para atraer a sus presas
– para evitar a los depredadores
– para la detección de luz ultravioleta

Se sugiere que los compuestos fluorescentes pudieron servir como filtro solar para
bloquear la radiación ultravioleta.

Aunque no se descarta que la fluorescencia sea simplemente un subproducto del
endurecimiento de la cutícula y, Al fin y al cabo, no tenga ninguna función biológica en
absoluto.