Los sueños son una actividad cognitiva que genera el cerebro mientras dormimos.

Durante el sueño es posible y se permite cualquier actividad y conducta. A veces somos
capaces de recordar estos sueños, pero en otras solo lo hacemos en parte o ni tan siquiera
recordamos que hemos soñado. ¿Por qué sucede esto?

Mientras dormimos, nuestro cerebro pasa por 4 etapas diferentes, las tres primeras no
REM:
● Transición de la vigilia al sueño
● Sueño ligero
● Sueño más profundo
● Fase REM en la que el cerebro genera los sueños

La mayor parte de los sueños que podemos recordar se producen en la fase REM. Un
estadio del sueño que apenas suele ocupar el 20% de la noche y en la que los sueños se
desarrollan de forma elaborada.

Hay otra fase de la noche, la no REM, en la que los sueños se desarrollan de forma mucho
más básica y elemental. Son sueños poco elaborados y, por consiguiente, no los llegamos a
recordar o nos suenan muy vagamente, hasta el punto de que los olvidamos.

Diferentes estudios y teorías sobre el olvido de los sueños.

Un reciente estudio llevado a cabo llevado a cabo por el Centro de Neurociencia del
Instituto de Investigación SRI International de Menlo Park (Estados Unidos) sugiere
que la fase REM cuenta con un periodo de olvido activo del sueño. Según los especialistas,
esto puede ocurrir para evitar en el cerebro la sobrecarga de información.

Esto se explica porque nuestro cerebro aprende a discriminar información, almacenando lo
que considera importante y desechando el resto. Por tanto, si el sueño no supone una
información relevante para nosotros, no se almacena y de esta forma no lo logramos
recordar.

Teorías anteriores a estas han explicado que el olvido de los sueños viene derivado por el
hecho de tener una escasa carga emocional y ser de baja intensidad. Además, se cree
también que la parte del sueño más cercana al momento del despertar también la solemos
recordar mejor.

También hay expertos que aseguran que los sueños que se recuerdan son aquellos que
están mejor ordenados y que tienen un significado coherente. En este caso, olvidamos los sueños que nos resultan más caóticos y que, en realidad, no tienen ningún significado
emocional en nosotros.

A pesar de todos estos estudios y teorías, aún nos falta mucho para comprender todo lo
relativo a los sueños. En realidad, ni siquiera sabemos todavía por qué soñamos, de ahí que haya numerosas respuestas a la pregunta de por qué solemos olvidar la mayoría de los
sueños.

Tanto es así que las personas que no recuerdan sus sueños sí sueñan. Y podrían recordarlos si despertaran en el momento adecuado, más concretamente en algún
momento de la fase REM, momento en el que tendremos más probabilidades de recordar
nuestros sueños más anteriores.

Ya lo decía el propio Freud en su tiempo: “el hecho de que la mayoría de la gente tiene
escaso interés en sus sueños les lleva a olvidarlos con mucha facilidad”.