Actualmente, el marketing destinado a promocionar la venta de las zapatillas
deportivas insiste en hacer uso de conceptos tales como: sistemas de amortiguación,
cámaras de aire, materiales que se adaptan al movimiento de quien las está usando,
etc…

Pero, ¿qué hay de cierto en esto? La verdad es que no se ha demostrado hasta el
momento, de manera firme, que un calzado deportivo que cumpla los anteriores
requisitos sirva para prevenir y/o evitar las lesiones que pueden producirse cuando
corremos.

Al menos, no en mayor medida de lo que unas zapatillas de deporte baratas puedan
evitarlo también.

Existen prestigiosos estudios en los cuales no se consigue demostrar que el calzado
deportivo evite las lesiones al correr. Ni el calzado deportivo más caro (y en teoría más
bueno), ni las deportivas baratas.

¿Realmente unas zapatillas de deporte baratas son peores?
Podríamos afirmar incluso, que al contrario de lo que se piensa, las zapatillas
deportivas más caras pueden ser peores para evitar lesiones que las zapatillas
deportivas baratas.

La estadística, realizada por especialistas en medicina preventiva, apunta que los
corredores que usan las zapatillas más caras del mercado presentan un 123% más de
probabilidades de sufrir alguna lesión, que los corredores que usan zapatillas de
deporte baratas.

Estos estudios, se realizaron teniendo en cuenta una cantidad de corredores
considerable: los 4.358 corredores que participaban en el Grand Prix de Berna.
Dichas comprobaciones, constataron que el 45% de ellos sufrieron algún tipo de lesión
durante el último año.

Lo curioso era que una de las pautas que definían ese porcentaje, era que cuánto más
elevado era el precio de las zapatillas que usaban, más lesiones se contabilizaban.

¿Zapatillas nuevas o usadas?
Otra cuestión a tener en cuenta, y muy importante, es que cuánto más nuevas son
unas zapatillas, más probabilidad tenemos de sufrir alguna lesión corriendo con ellas.

Las zapatillas usadas, resultan más cómodas para los pies, los cuales se han
acostumbrado a ellas, y dichas zapatillas, ya sean más caras o zapatillas de deporte
baratas, se han adaptado a su vez mejor a nuestros pies y a nuestros movimientos.

El motivo de que esto ocurra responde a una cuestión esencial: el miedo.

Todas las protecciones y demás “extras” con los que se adornan las zapatillas de una
supuesta mejor calidad no contribuyen realmente a reducir los efectos del impacto.
Y el impacto al que nos referimos es al que soportan las piernas al correr, que puede
llegar a ser en ocasiones hasta doce veces superior al peso del cuerpo.

Las zapatillas de deporte ya gastadas presentan las amortiguaciones más duras, lo que
permite al corredor ganar estabilidad en sus movimientos.

Cuando en unas zapatillas tenemos una mayor amortiguación, más tendencia existirá
por parte del corredor en golpear con el talón.

Es algo que hacemos sin pensar, de manera instintiva, cuando sentimos que pisamos
sobre una superficie blanda.

A veces, por ello, pensar que unas deportivas más caras van a sernos más útiles a la
hora de prevenir alguna lesión, que unas deportivas baratas, será un error en el que es
fácil caer. Pero que la realidad y la experiencia demuestran lo contrario.