Cuando consumimos alimentos dulces y azucarados se activan las papilas gustativas en la
lengua. Pero también sabemos que el azúcar tiene un efecto poderoso en el cerebro.


Una nueva investigación ayuda a explicar por qué sucede esto. Los científicos han demostrado que el azúcar puede desencadenar una vía neurológica que comienza en el intestino y va directamente al cerebro.

Los científicos del Instituto Médico Howard Hughes descubrieron, tomando como modelo a
un ratón, que cuando el azúcar llega a los intestinos se envían señales al cerebro, el
lugar en donde se crean los antojos de azúcar.

Los análisis mostraron que esta vía solo respondía al azúcar, no a los edulcorantes artificiales.

El azúcar y las enfermedades metabólicas
Este equipo de investigadores ya demostró en 2008 que incluso los ratones, cuando no
pueden sentir los sabores dulces, prefieren los alimentos azucarados. Un trabajo que puede
mostrar por qué el azúcar tiene un efecto único y por qué resulta tan difícil no satisfacer
los antojos de azúcar.

Además, también revela las bases neuronales para la preferencia del azúcar.

El azúcar es un término utilizado para describir una variedad de productos químicos que
tienen un sabor dulce, proporcionan energía al cuerpo y activan mecanismos en el cerebro
que hacen que los humanos y los ratones se sientan bien.

Esto lleva a las personas a buscar alimentos azucarados y que antes solo estaban disponibles en cantidades limitadas.

Sin embargo, en la actualidad las personas pueden elegir consumir grandes cantidades de
azúcar. Así no resulta sorprendente que las enfermedades metabólicas se hayan vuelto
mucho más comunes.

El experimento con ratones
Mientras que los azúcares y los edulcorantes artificiales activan el mismo sistema que
detecta los sabores dulces, el azúcar tiene un efecto de comportamiento que los
edulcorantes artificiales parecen no tener.

Cuando los investigadores le dieron a los ratones una opción de agua enriquecida con edulcorante y otra con azúcar, estos animales comenzaron a consumir ambos. Pero en solo dos días, solo seleccionaron el agua azucarada.

Los científicos observaron la actividad cerebral de los ratones después de haber consumido
azúcar o edulcorante artificial e identificaron una región cerebral que responde solo al
azúcar.

Esta área se llama núcleo caudal del tracto solitario (cNST) y se halla en el tronco encefálico, separada del área donde se detecta el sabor.

El cNST actúa como un centro de información sobre el estado del cuerpo. Los científicos
descubrieron que en el revestimiento del intestino, cuando se detecta el azúcar, se envía
una señal que va directamente al cerebro.

Esta vía directa prefiere el azúcar en forma de glucosa y algunos otros químicos similares. Los edulcorantes artificiales no estimulan el circuito.

Descubrir este circuito ayuda a explicar cómo el azúcar impacta directamente en nuestro
cerebro para impulsar el consumo.