Perder peso rápido, cuando desconfiar de un régimen. El mejor consejo que se puede dar sobre las llamadas dietas milagro, esas que prometen perder peso de forma rápida y sin esfuerzo, es que huyamos de ellas.


Dos pistas que nos ayudan a identificar las dietas correctas:

  1. No prohíben la ingesta de ningún grupo de alimentos
  2. Permiten una pérdida de peso gradual, que no debe superar el kilo y medio por semana.

A la vez existen unas pautas claras que nos indican cuándo se debe desconfiar abiertamente de una dieta:

  • No indica con claridad la cantidad, el número de raciones y la frecuencia de consumo de
    los distintos alimentos que incluye.
  • No especifica si la cantidad de alimento indicada se refiere a alimento crudo o cocinado.
  • No indica el número de tomas al día.
  • Propone platos complejos sin la receta.
  • Prohíbe la ingesta de un grupo de nutrientes.
  • Promete pérdidas de peso altas en poco tiempo.

Entre las dietas sobre las que hay que tener un especial cuidado, podemos apuntar:

De bajo valor energético (entre 400 y 1.000 Kcal/día).

Hay dietas que no aportan suficiente energía para llevar a cabo las funciones vitales de cada día y esto tiene repercusiones en el organismo a corto y medio plazo. Se basan en el consumo casi exclusivo de vegetales, con cantidades ridículas de alimentos proteicos (carnes, pescados y huevos) y de aceite. Con una dieta que aporte menos de 1.200 calorías al día resulta difícil cubrir sólo con alimentos comunes la cantidad necesaria de micronutrientes (vitaminas y sales minerales).

Pobres en hidratos de carbono y ricas en grasas.

Sugieren comer carne, embutidos, quesos, huevos, mantequilla y demás alimentos proteicos y grasos, pero que limitan la ingesta de pastas y arroces.

Ricas en hidratos de carbono.

Se caracterizan por un consumo abundante de alimentos ricos en hidratos de carbono y
limitan los alimentos proteicos y grasos. Con estas dietas la persona corre el riesgo de un
aporte insuficiente de ácidos grasos esenciales, vitaminas liposolubles y proteínas.

Estas dietas producen una descompensación metabólica originando una pseudointoxicación
orgánica, con lo que se adelgaza por su efecto tóxico y, además, repercute negativamente
sobre todo el organismo pudiendo dar lugar a diabetes, cuadros de hipertensión…

Monodietas

Fomentan el consumo de sólo un alimento concreto.

consulta del médico

Consultar siempre con el especialista

Son tan diversos los factores que desencadenan y afectan al exceso de peso, que resulta imprescindible realizar un enfoque multidisciplinar en el tratamiento de este tema.

Médico: identificar la causa y valorar un posible tratamiento farmacológico o quirúrgico, según el caso.

Dietético: reducir las calorías de la dieta cotidiana de la persona y modificar los hábitos  alimenticios erróneos mediante educación dietética. Una dieta de 1.800 Kcal/día puede ser apropiada para adelgazar para una persona mientras que 1.300 Kcal/día pueden ser más
que suficientes para otra. Será el nutricionista quien, en función de las características de cada paciente, establezca el tipo de dieta más adecuado.

Psicológico: analizar el comportamiento de la persona ante la comida.

Físico: practicar ejercicio físico, adaptado a las capacidades individuales, para aumentar el gasto energético.

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¿Qué es el síndrome metabólico?

Este trastorno, asociado a la obesidad, implica la aparición de diabetes, hipertensión arterial y enfermedades vasculares. El 25% de los españoles lo padecen. La mitad de los españoles tiene sobrepeso y el 20% es obeso.