Refuerza nuestro sistema inmunitario, mantiene fuertes los músculos y huesos, combate el envejecimiento de la piel… Te contamos todas sus beneficios.


Tener unos niveles óptimos de vitamina D durante los meses más fríos del año, nos puede beneficiar enormemente, ya que ésta cumple hasta sesenta funciones diferentes. La ‘vitamina del sol’ es esencial para nuestro organismo, ya que es responsable, entre otras cosas, de fortalecer el sistema inmune, mantener en buen estado los huesos y los músculos, combatir el envejecimiento, luchar contra los radicales libres y prevenir la depresión y la ansiedad.

¿Qué ocurre si hay déficit?

Casi el 64% de las españolas de entre 45 y 68 años no alcanza los niveles adecuados de vitamina D y no lo saben. Su carencia está relacionada con un mayor riesgo de osteoporosis, hipertensión, trastornos autoinmunes como la esclerosis múltiple y más riesgo de padecer demencia y alzheimer. Por eso es muy importante tomar la cantidad suficiente también durante los meses más fríos del año.

¿Es suficiente con tomar el sol?

Unos 30 minutos al día generalmente permiten que el cuerpo produzca una cantidad suficiente de vitamina D. Sin embargo, aunque vivimos en un país con buen clima y soleado, garantizar un aporte adecuado en la actualidad es cada vez más difícil, ya que pasamos la mayor parte del día en espacios interiores, debido a las largas jornadas laborales en oficinas, despachos, tiendas…

Y porque buscamos ambientes de temperatura idónea, frescos en verano, y calientes en los meses fríos. Otra de las razones de su carencia es que nos aplicamos cremas para protegernos del sol que impiden la síntesis de esta vitamina.

Entonces… ¿Qué se puede hacer?

Los alimentos son la principal fuente de todas las vitaminas, excepto de la vitamina D, ya que menos de un 20% de esta vitamina se absorbe a través de la alimentación. Pero en cualquier caso, una dieta equilibrada con alimentos que la contengan y una correcta suplementación es la solución correcta para brindar una ayuda fundamental a la hora de proporcionar a nuestro cuerpo la cantidad necesaria.

vitamina d

Aumenta en tu dieta…

  • PESCADO AZUL
    Es el rey de la vitamina D: salmón, sardinas, caballa, bonito, atún… No solo aportan esta vitamina, sino también otros nutrientes esenciales como los ácidos grasos Omega 3. Y que no hay que olvidar que la vitamina D es liposoluble, lo que significa que se disuelve en grasa, por lo que estos pescados, que suelen ser grasos, son ideales para garantizar su aporte. Es importante tomarlos al menos tres veces por semana.
  • HUEVOS
    Además de sus muchas propiedades y su elevado contenido en proteínas, los huevos también destacan por ser otro de los alimentos que más vitamina D tienen. Pero cuidado, porque toda está concentrada en la yema, así que si solo usas las claras no la estarás aprovechando.
  • AGUACATE
    Entre los alimentos de origen vegetal ricos en vitamina D, el que se lleva la palma es, sin duda, el aguacate. Y no solo eso, también contiene ácidos grasos cardiosaludables y vitaminas de diferentes grupos, desde la C hasta la E. Puedes tomarlo en tostada integral y un huevo pasado por agua en el desayuno, o con un par de tomates cherry en la merienda.