Últimamente se habla mucho de la importancia de una microbiota intestinal saludable. Pero… ¿sabes qué es y cómo debes cuidarla? Te contamos todo lo que tienes que hacer para estar sana por dentro.


Cada vez hay más estudios que demuestran la relación entre las alteraciones de la flora intestinal y la aparición de múltiples enfermedades. Y es que aunque es bien conocido que las ‘bacterias’ nos ayudan a evitar el estreñimiento y refuerzan nuestras defensas, ahora también se sabe que contribuyen a mantener el peso y evitar la obesidad, equilibrar los niveles de glucosa, controlar la diabetes y el colesterol…

Pero no solo eso, las últimas investigaciones han confirmado que existe relación entre estos microorganismos y la dermatitis, el asma, las alergias y hasta con el estrés, la ansiedad y la depresión.

¿Qué es?

La microbiota es el conjunto de microorganismos beneficiosos, (alrededor de 100 trillones) que alberga nuestro cuerpo de forma natural. Cada persona tiene una microbiota diferente, ya sea por genética, el tipo de lactancia, el uso de antibióticos en la infancia o incluso por factores geográficos. Además, la microbiota también evoluciona con el paso del tiempo debido a factores fisiológicos (edad, menopausia, estrés…), a nuestros hábitos nutricionales y con la toma de antibióticos y otros medicamentos.

¿Cómo cuidarla?

La clave está en que las bacterias beneficiosas sean las que predominen en nuestra microbiota, formando así un ecosistema equilibrado y diverso. De hecho se ha comprobado que lo más importante no es la cantidad, sino la diversidad bacteriana. Una dieta basada en alimentos de origen vegetal e integrales, es una de las mejores formas de conseguir una buena flora intestinal y prevenir enfermedades.

Otro hecho decisivo para empezar la vida con una microbiota diversa, es nacer por parto vaginal, ya que el bebé se impregna de la flora presente en los fluidos de la madre. También, la lactancia materna influye, así como la exposición desde pequeños a la naturaleza y a los animales son prácticas decisivas para lograr un correcto desarrollo de la microbiota intestinal.

Hábitos que alteran la microbiota

Vivir con mucho estrés: Cuando nos sentimos muy estresados nuestro organismo libera cortisol, una hormona que produce alteraciones en el intestino grueso que afectan a la flora intestinal. Esto hace que se modifique y cause inflamación, pudiendo dar origen a dolor, intolerancias y alergias alimentarias.

Abusar del azúcar: El tabaco y el alcohol ejercen un impacto muy negativo sobre la microbiota, pero igual de importante es el abuso de productos ultraprocesados (embutido, bollería, productos precocinados…) que están cargados de grasas, azúcar y harinas refinadas. Un exceso de proteína animal, especialmente en forma de carne y lácteos, así como el trigo refinado, tampoco favorece la buena salud de la microbiota.

Viajar mucho: Está demostrado que hacer viajes muy a menudo y los cambios de horario que esto implica, altera la microbiota. Estos desajustes hacen que la flora intestinal pierda determinados microorganismos haciendo crecer colonias de otros patógenos y llegando a producir procesos inflamatorios digestivos.

Tomar antibióticos: El tratamiento con antibióticos altera la microbiota intestinal nada más empezar a tomarlos. De hecho, destruyen cualquier microorganismo que se encuentran en su camino, ya sea patógeno o beneficioso. La buena noticia es que aproximadamente a los 40 días de dejar de tomarlos el cuerpo normalmente tiende a recuperarse y restaurar su microbiota original, es decir, la que se tenía al inicio del tratamiento.