Cuando la mujer entra en esta etapa es importante que se someta a exámenes para conocer los niveles de calcio y evitar la osteoporosis.


Perimenopausia

La menopausia solo marca una fecha, que es la de la última regla. Antes se pueden hacer patentes una serie de síntomas como son: sofocos, trastornos del sueño, cambios de humor, sequedad vaginal, alteraciones de los ciclos, disminución de la libido, etc.

En esta etapa, puede que se necesite un control ginecológico más estricto y frecuente y sea necesario plantear diferentes tipos de tratamientos en función de las necesidades y deseos
de la mujer. La terapia hormonal sustitutiva (THS) no es una opción obligada: debe ser consensuada con la paciente y con sus propios deseos.

Menopausia

No por cesar las reglas se deben abandonar los controles ginecológicos. Existen múltiples y diferentes necesidades a mediada que la mujer progresa en la edad. Un capítulo muy especial es la menopausia precoz: cuando aparece antes de los 40 años estamos frente a una menopausia precoz, y cuando lo hace antes de los 30 podemos hablar de falla ovárica prematura.

Existen diferentes tratamientos hormonales que se pueden utilizar, siendo importante el inicio precoz para prevenir los fenómenos causados por la falta estrógenos. Uno de los daños colaterales es la descalcificación ósea prematura que sufren las mujeres con menopausia precoz.

Posmenopausia

Las mujeres posmenopáusicas suelen presentar síntomas de vulvovaginitis atrófica (VVA). La elección del tratamiento elegido diferirá dependiendo de la gravedad de los síntomas, la efectividad y la seguridad del mismo, así como de las preferencias de cada paciente individualmente.

Actualmente el término médico más preciso, que lo abarca todo y, claramente más aceptable de la VVA, se define como Síndrome Genitourinario de la Menopausia (SGM): conjunto de síntomas asociados con una disminución del estrógeno que implican cambios en los labios mayores y menores, clítoris, vestíbulo, vagina, uretra y vejiga.

El síndrome puede incluir, entre otros: síntomas genitales de sequedad, ardor e irritación; síntomas sexuales de falta de lubricación, malestar o dolor y función alterada; y síntomas urinarios de urgencia, incontinencia urinaria e infecciones urinarias recurrentes.

Afortunadamente, la terapia intravaginal con láser de CO2 en mujeres posmenopáusicas con síntomas es muy eficaz para mejorar tanto la fisiopatología vaginal, como la sintomatología clínica.

Con ella se logra el aumento en la producción de colágeno y un aumento en el espesor del epitelio vaginal con la formación de papila nueva. Así se recupera la funcionalidad sexual normal y una excelente calidad de vida.

Además, no se han encontrado complicaciones ni efectos secundarios durante o después del tratamiento con láser, que siempre se realiza en régimen ambulatorio.