Los infartos son la primera causa de muerte en nuestro país, seguidos de los tumores malignos. Por ello es esencial reconocer los factores que pueden dañar nuestro corazón desde ya. ¡Apunta!


La edad, el sexo, la alimentación, los vicios y hasta el estado civil. Hay muchos factores que aumentan (o disminuyen) tus posibilidades de sufrir un infarto. Toma nota, porque estás a tiempo de ganar salud y protegerte.

Tener poca vida social

Según un estudio publicado en el British Medical Journal las personas con poca vida social o que se sienten solas tienen un 29% más de probabilidades de sufrir una enfermedad cardíaca y un 32% más de probabilidades de sufrir un infarto.

Sufrir mucho estrés en el trabajo

Un estudio llevado a cabo durante 10 años en Suecia y publicado en el British Medical Journal descubrió que tener un mal jefe y estar bajo presión en el trabajo aumenta tus posibilidades de tener un ataque cardíaco en un 37%.

Beber alcohol

El consumo abusivo de alcohol eleva el riesgo de infarto de miocardio y otros problemas cardiovasculares, incluso en quienes no tienen antecedentes familiares. Tanto es así que quienes beben de forma habitual tienen un 18% más de probabilidades de sufrirlo.

La mala alimentación

La mala alimentación es responsable de 44.000 muertes cardiovasculares al año en España. Los ultraprocesados, fritos, embutidos y la bollería industrial son, sin duda, los peores enemigos.

Vivir en pareja

Un estudio de la Universidad de Oxford en el que participaron más de 700.000 mujeres descubrió que las personas que conviven felizmente en pareja tienen un 28% menos de probabilidades de morir de cardiopatía isquémica que las que viven solas.

La menopausia

Las mujeres son más propensas a sufrir ataques al corazón alrededor de 10 años después de la menopausia. La Asociación Estadounidense del Corazón explica que esto podría deberse a una disminución de los niveles de estrógenos. Y es que se cree que estas hormonas tienen un efecto positivo en la capa interna de la pared arterial, ayudando a mantener los vasos sanguíneos flexibles.

No hacer ejercicio

Según la American Heart Association, practicar 30 minutos de ejercicio moderado 5 días a la semana reduce en un 19% el riesgo de sufrir un infarto o un ictus. Además, el sedentarismo contribuye a acentuar los efectos de otros factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión o el colesterol.

Fumar

El tabaco es responsable de la mitad de los infartos del miocardio. De hecho, la nicotina incrementa el ritmo cardíaco entre 10 y 20 latidos por minuto y son necesarios varios días sin fumar para que el corazón recupere su ritmo normal. Pero no solo eso, el óxido de carbono también sustituye al oxígeno y aumenta el riesgo de que se formen coágulos sanguíneos.