El 22 de febrero de 1997 se anunciaba el nacimiento de la oveja Dolly, el primer mamífero
clonado a partir de una célula adulta. Desde entonces, los científicos tratan de buscar los
mecanismos adecuados para llegar a la clonación humana. Sin embargo, el debate ético y
moral que se cierne alrededor de este tema sigue resultando enorme.

Sobre la clonación humana hay una gran cantidad de mitos. Considerado el gran desafío
bioético del siglo XXI, hay que considerar en primer lugar que no es ningún acto aberrante
como muchos creen, sino más bien una herramienta científica más que tiene como principal objetivo crear una familia. No se busca, por tanto, la clonación para un fin maquiavélico ni porque los científicos tengan intenciones oscuras.

El vientre artificial y la creación en lote
Además, tal y como muchos conjeturan, los bebés creados por clonación no crecerían en un vientre artificial. Sobre todo porque la medicina aún no ha podido crear un vientre de estas
características. Para la clonación de una persona, se necesitará un vientre de una mujer
durante al menos 6 meses para que el feto se desarrolle de forma correcta.

Otro de los mitos que circulan sobre la clonación humana es que todas las personas con el
mismo genotipo se crearían en lotes. Algo que resulta del todo imposible, ya que si se
implantan más de dos o tres óvulos fertilizados en una mujer uno tendrá un fallo genético
importante. De ahí que la creación en lote se considera en la actualidad prácticamente
imposible.

Las personas clonadas no son subhumanos
Hay que desterrar también otra creencia sobre la clonación humana: las personas no
serían clonadas con el único fin de donar sus órganos. Esto daría paso a calificar a este
tipo de personas de subhumanos, cuando no lo son. En primer lugar, porque poseen todos
los cromosomas, y en segundo lugar porque han crecido en el vientre de una mujer.

Es por eso que las personas clonadas tendrían los mismos derechos que el resto. Solo los
prejuicios nos harían ver a estas personas como totalmente diferentes y ajenas a nosotros.

La propia noción de clonación
Por último, hay que dejar muy claro que en la clonación solo se recrean el 99% de los
genes, mientras que el 1% restante corresponde al ADN mitocondrial. Esto se traduce en
que la clonación no puede, por ejemplo, generar los recuerdos de una primera persona en
otra, ya que únicamente se recrean los genes de su ancestro.