La oxitocina es una hormona producida por el sistema nervioso central, concretamente en el hipotálamo, que más tarde se dirige al cerebro y se acumula en la hipófisis para ser liberada cuando sea necesario.

Esta hormona es secretada de forma natural desde el momento en que nos ponemos de parto para estimular los receptores del útero con la misión de provocar y mantener las contracciones durante el parto y favorecer la dilatación del cuello uterino y el alumbramiento.

La oxitocina sintética durante el parto: ¿cómo funciona?
La oxitocina sintética está indicada cuando no se consigue una dilatación adecuada con las
contracciones o cuando es necesario inducir el parto porque se ha prolongado hasta la semana 41.

También es utilizada cuando las contracciones intrauterinas se paran o son irregulares. Sin embargo, cuando el parto evoluciona de manera natural y correctamente, no es necesario el uso de oxitocina.

No hay que olvidar que la oxitocina sintética es un fármaco y no debe administrarse sin un control médico. Se utiliza siempre diluida en suero a través de un gotero por vía intravenosa, comenzando por una dosis muy baja y aumentado conforme las contracciones sean más regulares. No hace que las contracciones sean más dolorosas, al contrario, son suaves y van aumentando de intensidad gradualmente como en cualquier parto, solo que a veces aparecen de golpe y da la sensación de que son más dolorosas.

Algo imprescindible cuando se utiliza la oxitocina sintética es la monitorización de los latidos de la frecuencia cardíaca del bebé para asegurarnos de que no hay riesgos ni para la madre ni para él.

También se pueden utilizar técnicas naturales para provocar la liberación de oxitocina, como romper la bolsa de aguas, estimular los pezones o despegar las membranas amnióticas de la parte baja del útero a través de una palpación vaginal.

Además, la oxitocina sintética también se puede administrar minutos antes de la extracción de la placenta. De esta manera, favorecerá la contracción del útero y reducirá el riesgo de hemorragia posparto hasta en un 60%, ya que es un momento muy delicado.

Casos en los que no debe administrarse oxitocina sintética
La oxitocina sintética es relativamente segura si se utiliza dentro de las dosis recomendadas, pero también es cierto que puede tener efectos adversos: ataques epilépticos, hipertensión arterial, taquicardia, ruptura uterina… Por ello, existen situaciones de riesgo en las que es desaconsejado el uso de este fármaco.

⇒ En casos de insuficiencia renal o coronaria, o si la paciente sufre de hipertensión, la dosis
debe ser muy baja.
⇒ Hay algunas situaciones en las que la oxitocina debe ser administrada con más precaución, como por ejemplo en un parto de gemelos, una cardiopatía materna o por una cicatriz uterina anterior.
⇒ Tampoco es conveniente inducir el parto con oxitocina cuando el feto está colocado en una posición anormal, si hay síntomas de sufrimiento por parte del bebé, en casos de placenta previa, desproporción cefalopélvica o prolapso uterino.

Por lo general, no suele haber complicaciones con la utilización de la oxitocina sintética durante el parto, es más, en determinados casos es necesaria, pero debes tener todo esto en cuenta para saber lo que puede ocurrir en cualquier caso.