Hay numerosos modelos en la actualidad que estudian la estructura interna de la Tierra. Sin embargo, todos ellos se basan en una estructura concéntrica formada por 3 capas
principales: corteza, manto y núcleo. Si por algo se caracteriza además el interior de la
Tierra es por un aumento gradual de la temperatura, la presión y la densidad con la
profundidad.

La Tierra es una gran bola rocosa de materiales sólidos compuestos por minerales. Las
rocas que conforman el planeta son de tres tipos: ígneas, metamórficas y sedimentarias.
Lo curioso del caso es que los científicos no han sido aún capaces de conocer directamente
cómo es la estructura interna de la Tierra. Las hipótesis se basan en pruebas indirectas y
han ido cambiando a medida que avanzaba la tecnología y hemos podido obtener nuevas
pruebas.

Corteza, manto y núcleo, las tres capas de la estructura interna
Desde el punto de vista geológico y sismológico, la estructura interna de la Tierra se divide
en tres capas fundamentales:
Corteza: la capa más externa, tiene un espesor medio de 20 kilómetros y está
compuesta principalmente de silicatos y rocas de diferentes tamaños.
Manto: tiene un espesor medio de 2.900 kilómetros, por lo que ocupa el 85% del
volumen terrestre, y sus materiales son ricos en minerales máficos de hierro y
magnesio, especialmente olivino y piroxeno.
Núcleo: con un diámetro de unos 3.600 kilómetros, está constituido de hierro y
níquel y se divide en el núcleo externo, que está fundido, y el núcleo interno, que es
sólido.

La temperatura de la corteza es de 22 grados centígrados y su espesor es máximo bajo las
grandes cadenas montañosas y mínimo bajo los océanos. Aquí encontramos dos tipos de
corteza: la continental, con un espesor medio de 35 kilómetros, y la oceánica, cuyo
espesor medio solo es de 7 kilómetros.

El manto se divide en superior e inferior. El primero de ellos tiene una profundidad de 10 a
660 kilómetros, tiene una temperatura de 1.400 a 3.000 grados centígrados y su estado
oscila entre líquido y sólido. El manto inferior, por su parte, se halla entre los 660 a 2.900
kilómetros bajo la superficie de la Tierra, posee una temperatura de 3.000 grados
centígrados y su estado es sólido.

Los materiales que forman el núcleo están fundidos debido a las altas temperaturas, ya que
se llegan a superar los 5.000 grados centígrados. Aquí nos encontramos con el núcleo
externo, con una temperatura de 4.000 a 6.000 grados y en estado líquido, y el núcleo
interno, de 5.000 a 6.000 grados y en estado sólido.

Hay otros modelos para interpretar la estructura interna de la Tierra, como el dinámico, que proponen la presencia de otras capas, tales como la litosfera, la astenosfera, la
mesosfera y la endosfera. Este modelo divide la Tierra según las discontinuidades
aportadas por los estudios sísmicos.

La diferencia con respecto al método geoquímico de corteza, manto y núcleo es que el
modelo dinámico está basado en el estado físico de las capas y no en su composición
química.