El descubrimiento de la Ley de la Gravitación Universal, realizado por Isaac Newton,
está considerado como uno de los grandes momentos en la historia de la Física. En dicha
ley se asegura que todos los objetos se atraen unos a otros con una fuerza directamente
proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la
distancia que separa sus centros.

Esto quiere decir que mientras más cerca y más masivos sean dos cuerpos, más
intensamente se atraerán. Dos cuerpos cualquiera se atraen por tanto con una fuerza mayor o menor en función de si su masa es también mayor o menor y según la distancia que exista entre ellos. A esta fuerza se la conoce como fuerza de la gravedad o fuerza
gravitacional.

Cómo actúa la fuerza de la gravedad o fuerza gravitacional
Lo primero que hizo Newton fue reflexionar sobre el hecho de que los cuerpos pesaban en
la Tierra y que los astros giraban en torno a otros astros. Así se imaginó que había una
fuerza universal que hacía que los cuerpos se atrajeran entre sí. Una fuerza que se
manifestaría tanto en la atracción de un cuerpo por la Tierra como en la atracción entre
cuerpos del Sistema Solar que les hace girar unos en torno a otros.

Esta fuerza de la gravedad, según el propio Newton, es una fuerza instantánea, ya que
cualquier cuerpo notaría inmediatamente si hay otro cuerpo y sufriría su atracción. Una
fuerza que además actuaría a distancia, por lo que su intensidad dependería de la lejanía
en la que se hallan los cuerpos.

Newton no supo dilucidar por qué existe esta fuerza. Él solo pudo dar el concepto de
“Divinitas”, aludiendo a la divinidad como motor de dicha fuerza. Una explicación que, a día
de hoy, es evidente que no convence a muchos, pero en los tiempos en los que le tocó a
vivir a Newton poco más se podía hacer para descubrirlo.

No obstante, a partir del descubrimiento de esta fuerza de la gravedad tanto los físicos, los
astrónomos como los ingenieros han podido medir y entender las órbitas de los planetas y
del Sol, la rotación de las galaxias, la dinámica de los cúmulos de galaxias, las mareas que
la Luna y el Sol causan en los océanos, etc.

La Ley de la Gravitación Universal fue formulada por Isaac Newton en 1687 en su libro
Philosophiae Naturalis Principia Mathematica (Principios Matemáticos de Filosofía Natural).

Una ley que, en líneas generales, describe la interacción gravitatoria entre los cuerpos dotados de masa, estableciendo a su vez una relación proporcional de fuerza con la
atracción entre esos cuerpos.

En definitiva, la Ley de la Gravitación Universal establece la fuerza con la que dos
cuerpos se atraen por el simple hecho de tener masa. Los experimentos y observaciones
astronómicas que se han realizado desde que Newton promulgara esta ley han demostrado
que los cálculos realizados por el físico inglés coinciden perfectamente con los actuales.