Una de cada seis personas lo padecerá en su vida. Y aunque es más frecuente a partir de los 60 años, cada vez afecta a más gente joven. Quédate con dos palabras: rapidez y prevención.


El ictus o accidente cerebro vascular es una interrupción del suministro de sangre a cualquier parte del cerebro, que puede ocurrir por la obstrucción de una arteria (infarto o isquemia cerebral) o la rotura de un vaso sanguíneo (hemorragia o derrame cerebral). El primer caso es el más frecuente (el 85 % son de este tipo), pero en ambos, puede provocar graves daños cerebrales o la muerte del afectado.

Está muy extendida la idea de que es una enfermedad propia de la tercera edad, pero nada más lejos de la realidad: nos puede pasar a cualquiera.

A cualquier edad

Es cierto que las posibilidades se incrementan considerablemente a partir de los 60-65 años, pero no es una enfermedad que afecte solo a las personas mayores. Alrededor del 0,5% de los ictus se dan en menores de 20 años y, además, en las últimas dos décadas han aumentado un 25% los casos entre 20 y 64 años.

Detrás de este preocupante aumento, se encuentran factores como los cada vez más frecuentes malos hábitos de vida entre la gente joven.

Más frecuente de lo que piensas

Una de cada seis personas tendrá un ictus a lo largo de su vida. En España, cada seis minutos se produce uno y cada 14, muere un paciente por este motivo.

Según la Sociedad Española de Neurología, cada año unos 110.000-120.000 españoles sufren un ictus y de ellos, aproximadamente un tercio queda con secuelas. En nuestro país es la primera causa de mortalidad entre las mujeres y la segunda entre hombres. Además, es el principal motivo de discapacidad física en adultos y el segundo de deterioro cognitivo.

Actua con rapidez

La llegada del paciente al centro hospitalario en las primeras cuatro horas es fundamental: hay más del 75% de posibilidades de supervivencia, se pueden reducir las secuelas en un 25 o 30% y más del 40% recuperan totalmente su calidad de vida.

Y es que las Unidades de Ictus de los hospitales (hay 75 en España) logran reducir la mortalidad, la dependencia y la necesidad de cuidados institucionales a los pacientes con ictus. Por eso el principal objetivo es disminuir el retraso en la entrada a urgencias y aplicar los tratamientos en los primeros 60 minutos.

Ojo a los síntomas

Unos 10 segundos después de que se altere el riego sanguíneo del cerebro, surgen los síntomas. Identificarlos te ayudará a reaccionar rápidamente:

1- Pérdida de fuerza en un lado del cuerpo. Es probable que esa debilidad sea en el brazo y la pierna de un mismo lado.

2- Déficit de sensibilidad u hormigueo. También puede afectar a la cara.

3- Dificultad para hablar. No puede hablar o utiliza palabras inadecuadas o incomprensibles.

4- Pérdida súbita de visión. Puede ver borroso, doble o, incluso, perder la vista en uno o los dos ojos.

5- Dolor de cabeza muy intenso. Es posible que se presente junto con vómitos o náuseas.

6- Fallo de memoria. No tiene que ver con los problemas de la edad. Va unido a una sensación de confusión mental.

7- Ausencia de conciencia temporal. Puede acompañarse en ocasiones de una lipotimia.

8- Problemas de oído, olfato, gusto o tacto. Además de la visión, los otros sentidos se pueden ver afectados.

9- Falta de coordinación de movimientos. Pérdida de equilibrio o sensación de vértigo o mareo.

ictus

¿Qué debes hacer ante un ictus?

Si detectas alguno de los síntomas anteriores, acude al hospital más cercano, si es posible, que disponga de Unidad de Ictus o llama al 112. Explica al Servicio de Emergencias los síntomas y la hora a la que han comenzado. Así, se gana tiempo al ir tratando al paciente en el trayecto.

Prevención

Aunque hay que llevar una vida saludable a cualquier edad, a partir de los 45-50 años hay que controlar especialmente los factores de riesgo, entre los que están: la hipertensión, la diabetes, el colesterol alto, el consumo de tabaco, alcohol y drogas, el sedentarismo, la obesidad y las enfermedades cardíacas. La Sociedad Española de Neurología (SEN) recomienda llevar una dieta saludable reduciendo las grasas saturadas, realizar ejercicio de forma habitual y moderada, controlarse la tensión arterial, no fumar y moderar el consumo de alcohol.

Secuelas

Las consecuencias de un ictus suelen ser distintas según la zona y el lado del cerebro afectado. Si tiene lugar en el hemisferio derecho, a menudo ocasiona parálisis del lado izquierdo, problemas de atención y percepción espacial, enlentecimiento y apatía. Si es en el izquierdo, es más normal que aparezcan problemas de lenguaje o cálculo matemático, que se tenga menos control sobre el lado derecho e inestabildad emocional.

Vida tras el ictus

Acondiciona la casa para evitar accidentes domésticos colocando las medidas de seguridad que se requieran, como barandillas, pasamanos o rampas.

Cuida y ayuda al afectado, pero sin caer en la sobreprotección. Si este pone de su parte, la recuperación será mayor.

No permitas que el ictus rompa tu rutina. Ten una vida social activa.

El cuidador debe cuidar de sí mismo para poder cuidar al otro. Busca apoyo y ayudas.