Las células madre son la materia prima del cuerpo, ya que a partir de ellas se generan
todas las demás células con funciones especializadas. En los últimos años, los médicos e
investigadores esperan que los estudios con las células madre aumenten la comprensión
sobre cómo ocurren las enfermedades, generen células sanas para reemplazar a las
enfermas o, incluso, puedan revertir la muerte.

El tratamiento con células madre
Este último procedimiento se basaría en inyectar las células madre en la médula espinal
de una persona que se ha declarado clínicamente muerta cerebral. Además, esta
persona recibirá también una mezcla de proteínas inyectadas, estimulación eléctrica
nerviosa y terapia con láser dirigida al cerebro.

El tratamiento se iniciará pues con la inyección de células madre aisladas de la propia grasa
o sangre del individuo. Más tarde, se le añade una fórmula peptídica inyectada en la médula espinal para ayudar a nutrir el crecimiento de las nuevas neuronas. Por último, y durante más de 15 días, se lleva a cabo un régimen de estimulación nerviosa y terapia con láser para estimular a que las neuronas formen sus propias conexiones.

El objetivo de este procedimiento es propiciar que crezcan nuevas neuronas y
estimularlas para que se conecten entre sí. De esta manera, podría devolverle la vida al
cerebro muerto.

Durante el tratamiento, los especialistas e investigadores monitorearán el comportamiento
cerebral para analizar si se produce algún cambio a consecuencia del procedimiento con
células madre.

Los posibles resultados aún generan dudas en la comunidad científica.

Los posibles resultados de este tratamiento aún son toda una incógnita. Hasta el momento,
las inyecciones de células madre en la médula espinal solo han mostrado algunos
resultados positivos en niños con lesiones cerebrales.

Al mismo tiempo, se desconoce qué tipo de habilidades funcionales podría tener el paciente
si se consigue recobrar su actividad cerebral. Se desconoce, por tanto, qué actividad
cerebral tendría la persona y cuál sería en definitiva su estado mental.

La estimulación eléctrica del nervio medio, por su parte, ha sido ya probada con éxito,
pero en pacientes en coma. Hasta la fecha, no hay indicios de que se haya empleado en
personas con muerte cerebral.

Otra de las dudas que surgen a este respecto tiene que ver con el consentimiento de las
personas. La pregunta que se hacen es: ¿cómo pueden aceptar los participantes del
tratamiento y cómo deberían completar el trabajo si tenemos en cuenta que legalmente se
hallan muertos?

El primer procedimiento de este tipo quiso llevarse a cabo en 2016 en la India. Sin embargo, no se inscribió ningún paciente para el mismo.

Hasta ahora, ningún procedimiento que prometa la resurrección tiene una base real. El
deseo de revertir la muerte es intenso en la comunidad científica actual, por eso se siguen
estudiando procedimientos de este tipo y se tratan de llevar a cabo con personas con
muerte cerebral.

Por el momento, lo más parecido a la resurrección es prolongar el periodo en el que los
órganos vitales como el cerebro sufren un deterioro irreversible.