Un ictus cerebral se produce cuando se bloquea el flujo de sangre que riega el cerebro.
Sin oxígeno, las células del cerebro comienzan a morir después de unos minutos.


Si estas células mueren, se producen una serie de consecuencias en otras partes del cuerpo asociadas con estas células. Debilidad repentina, parálisis o entumecimiento de la cara, brazos o piernas, dificultad para hablar y entender el habla y problemas de visión son
algunos de los síntomas que indican la posible presencia de un ictus.

Ciertos hábitos y condiciones pueden aumentar el riesgo de sufrir un ictus cerebral. Estos
hábitos y condiciones se conocen como factores de riesgo. Cuantos más factores tenga
una persona, más probabilidades tendrá de sufrir un derrame cerebral.

Hay factores, como el tabaco y la presión arterial alta, que se pueden controlar. Pero otros como la edad o el sexo no.

Presión sanguínea alta
La presión arterial es el principal factor de riesgo de un ictus cerebral. La presión arterial
se considera alta si se mantiene en 140/90 milímetros de mercurio o más con el tiempo. Si
se padece una diabetes o una enfermedad renal crónica, la presión arterial alta se sitúa en
130/80 milímetros de mercurio.

La diabetes
La diabetes es una enfermedad por la cual el nivel de azúcar en la sangre es alto. Esto es
debido a que el cuerpo no produce la suficiente insulina o no la usa de forma normal. La
insulina es una hormona que ayuda a mover el azúcar en la sangre y lo envía a las células
para que estas dispongan de energía.

Enfermedades cardíacas
Enfermedades cardíacas como la cardiopatía isquémica, la miocardiopatía, la insuficiencia
cardíaca y la fibrilación auricular pueden provocar coágulos sanguíneos que derivan en un
ictus cerebral.

El tabaco
Fumar puede dañar los vasos sanguíneos y elevar la presión arterial. Además, también
puede reducir la cantidad de oxígeno que llega a todos los tejidos del cuerpo. La exposición
al humo también es otro factor que puede dañar los vasos sanguíneos.

La edad y el sexo
El riesgo de padecer un accidente cerebrovascular aumenta a medida que
envejecemos. A edades tempranas, los hombres son más propensos que las mujeres a
sufrir un ictus cerebral. Sin embargo, las mujeres son más propensas a morir de problemas
de este tipo. Las mujeres que toman píldoras anticonceptivas también tienen un mayor
riesgo de accidente cerebrovascular.

Otros factores de riesgo
Aquí habría que incluir los antecedentes familiares, los aneurismas cerebrales o las
malformaciones congénitas, el abuso del alcohol y las drogas, ciertas afecciones médicas,
la falta de actividad física, el sobrepeso y la obesidad, la depresión y el estrés, una dieta no
saludable y unos niveles de colesterol muy altos.