Los científicos han descubierto un grupo de mutaciones ultrarrápidas presentes en nuestras células desde el nacimiento y que probablemente acortan años en la vida de una persona.


Los investigadores estiman que cada una de estas variantes de ADN, heredadas
de nuestros padres, pueden reducir la vida útil hasta en 6 meses.

Diferentes combinaciones de estas variantes podrían incluso determinar cuánto tiempo
viven las personas antes de desarrollar enfermedades relacionadas con la edad, tales como
el cáncer, la diabetes o la demencia.

El desarrollo de la investigación
Los genes de una persona no establecen un periodo de vida natural específico. Pero este
nuevo estudio ha demostrado que las variantes de ADN pueden influir en el proceso de
envejecimiento.

Los biólogos atribuyen a menos de un tercio esa influencia a los gene que heredamos. Otra gran fuente de variación del ADN que influye en la edad es el medio ambiente.

Utilizando más de 40.000 genotipos, el equipo de investigadores buscó correlaciones entre
los pequeños cambios en el ADN y las condiciones de salud en un estudio de asociación
del genoma completo. Las variantes a las que apuntaban eliminan los genes por completo,
privando a todas las células del cuerpo a ciertas proteínas.

En promedio, cada persona nace con seis variantes ultrarrápidas que pueden reducir la
duración de la vida y de la salud y la cantidad de tiempo que las personas viven antes de
desarrollar enfermedades graves. Cuantas más mutaciones, más probabilidades tendrá una
persona de desarrollar una enfermedad relacionada con la edad a una edad más temprana
o morir.

Los resultados del estudio
Según el equipo de investigadores, cada mutación puede disminuir la vida en 6 meses y la
salud en 2 meses. Los resultados se basan en lo que ya sabemos sobre el envejecimiento:
los genes familiares son importantes. Pero en lugar de estudiar las mutaciones comunes

que se encuentran en personas especialmente longevas, los investigadores pueden ahora
apuntar a variantes más extrañas presentes en todos.

Los investigadores esperan que esta información se pueda utilizar en ensayos clínicos
para clasificar a los participantes por sus mutaciones, además de otros aspectos como el
sexo o la edad.

No obstante, hay investigadores que apuntan que esta nueva investigación solo ha
analizado el exoma, es decir, el 1% del genoma que construye las proteínas que dirigen
nuestras células.

El resto sigue siendo aún un misterio, aunque la evidencia actual es que
muestra que podría afectar a la expresión génica.