Comidas copiosas fuera de casa, cambio de horarios, una vida más sedentaria… En verano es habitual sufrir digestiones molestas y pesadas. Toma nota para evitarlas y… ¡siéntete bien!


CUIDADO CON EL FRÍO

Recuerda sacar siempre los alimentos media hora antes de comer, porque tanto la comida como las bebidas muy frías interfieren en la digestión, ya que irritan la mucosa digestiva. De hecho, cuando te tomes un helado, intenta mantenerlo un rato en la boca antes de tragarlo.

FIBRA SÍ, PERO SIN PASARSE

Tomar alimentos ricos en fibra como los cereales integrales, la fruta o la verdura es importante para conseguir un buen tránsito intestinal. Eso sí, tomar demasiada cantidad también puede ser perjudicial y acabar sufriendo molestias como hinchazón y gases. Por ello, recuerda que 30-40 gramos de fibra al día son más que suficientes.

COME MÁS DESPACIO

En verano, muchas veces comemos fuera de casa, mal y rápido. En consecuencia, a medida que aumenta la velocidad a la que comemos, el estómago multiplica el tiempo que tarda en hacer la digestión.

LIMITA LOS CRUDOS

Aunque en esta época lo que más apetecen son las ensaladas y las verduras frescas, el consumo excesivo en crudo hace que sea más difícil para el cuerpo descomponer lo que comes. Por ello, intenta tomar los vegetales crudos con moderación. También el arroz, las legumbres y la pasta se digieren mejor cuando están más cocidas, aunque al dente resulten más saciantes.

VIGILA EL EXCESO DE SAL

El exceso de sal también puede provocar molestias estomacales. Para dar más sabor a tus platos sin alterar la mucosa digestiva, evita el picante y decántate por hierbas aromáticas como el orégano, la albahaca… Otro truco para hacer más digeribles las verduras como el pimiento o el pepino es simplemente quitarles la piel.

ENSALADAS A MEDIDA

Son sin duda las reinas del verano. Para mejorar la asimilación de las ensaladas, acompáñalas de germinados, zanahoria e, incluso, trocitos de manzana, que normalizan la producción de jugos gástricos. También puedes añadir algo de proteína, como pechuga de pollo, que estimulará la secreción de gastrina, necesaria para la buena digestión.

HELADOS NO, GRACIAS

Siempre hemos oído que los helados ayudan a bajar la comida y hacer la digestión, pero nada más lejos de la realidad. Da igual si los tomamos en copa, cucurucho o plato: su gran aporte calórico en grasas y azúcares, solo conducen a la pesadez y la indigestión.

HAZ EJERCICIO CADA DÍA

El deporte ayuda a estimular el aparato digestivo y reduce el colesterol. Solamente sustituyendo la siesta por una tranquila caminata de unos 20 minutos después de las comidas, ayudarás a tu metabolismo a quemar grasas y a mejorar el tránsito intestinal.