Millones de personas de todo el mundo conviven con el dolor y las limitaciones físicas de la
artritis y otras enfermedades inflamatorias. Los esteroides y otros productos pueden ofrecer alivio, pero al mismo tiempo generan una serie de efectos secundarios que en muchas ocasiones resultan graves.


Un estudio publicado recientemente por Science Translational Medicine sugiere que existe
una pequeña proteína, derivada del veneno del escorpión, que se acumula en el cartílago
articular. Una mini proteína que, al asociarla con los esteroides, ha logrado revertir los
problemas de inflamación en ratones experimentales con artritis.

Un estudio sobre los péptidos optimizados
Este estudio ha surgido de una investigación de años sobre los péptidos optimizados.
Estas pequeñas proteínas se derivan de organismos naturales como escorpiones,
serpientes, violetas o girasoles. Los investigadores creen que estos péptidos, que se hallan
en los venenos y toxinas, podrían tener una biodistribución única en los humanos.

Hace unos años, los investigadores de este mismo estudio ya examinaron docenas de
péptidos derivados de escorpiones y arañas. El objetivo era buscar moléculas que también
pudieran cruzar la barrera hematoencefálica. Fue en ese instante cuando se descubrió
que los péptidos se acumulaban y permanecían en el cartílago. Algo que en un futuro podría convertirse en un tratamiento frente a la artritis.

La dexametasona y el acetónido de triamcinolona o TAA
Tras descubrir esta mini proteína, los investigadores lograron emparejar el péptido con un
esteroide llamado dexametasona. Sin embargo, descubrieron que al filtrar pequeñas
cantidades de este elemento en el torrente sanguíneo de los ratones experimentales, se
causaban los mismos efectos secundarios que se pretendían eliminar.

El equipo de investigadores terminó utilizando otro esteroide llamado acetónido de
triamcinolona o TAA. Las pruebas en ratones experimentales mostraron que era tan eficaz
en el tratamiento de la inflamación como el dexametasona. Pero cuando el TAA ingresaba en el torrente sanguíneo, se volvía inactivo y no presentaba efectos secundarios
detectables.

En realidad, los investigadores creen que este estudio aún se encuentra a unos años de
poder desarrollarse con los humanos. Sin embargo, creen que se trata de un excelente
paso inicial para demostrar que la artritis de millones de personas podrá curarse en un
futuro con muy pocos efectos secundarios.

Hasta el momento, hay mucho más por hacer, pero se espera que estos trabajos ayuden en
unos años a millones de personas.