Desde que hicieran su aparición los coches eléctricos se ha empezado a difundir una
idea que pone en duda el hecho de que dichos vehículos sean menos contaminantes
que u vehículo tradicional que usa gasolina.

Se dice, al respecto de la batería coche eléctrico, la batería de Tesla, que su producción
supone una cantidad de emisiones de carbono equivalente a la conducción de un
vehículo de gasolina durante ocho años.

¿Es cierto que la producción de baterías coche resulta contaminante?
De entrada, esta afirmación no tiene demasiado sentido. La producción de una batería
Tesla de 100kWh, que supondría la de mayor tamaño, representa la emisión de 17,5
toneladas de dióxido de carbono. Si vamos a establecer una comparación, es necesario
saber durante cuánto tiempo sería preciso conducir un vehículo de combustión interna
para producir una cantidad semejante de dióxido de carbono.

Los estudios realizados establecen esa cifra en 8,2 años. Lo que ocurre es que, para
llegar a esta cifra, no se han tenido en cuenta ciertas cuestiones muy relevantes, como
por ejemplo el hecho de que la gasolina no aparece en el depósito proveniente de la
nada, y sólo se tiene en cuenta el impacto resultante del uso concreto del vehículo.
Para conseguir la gasolina con la que llenaremos el depósito deberemos sumar que
habrán sido necesarias 1,1 toneladas más de carbono.

Es esta nueva polémica que nace en el sector de la automoción sobre qué es más
contaminante, si fabricar un coche eléctrico o uno convencional, algo que cabía
esperar; la transformación sin precedentes que están protagonizando los vehículos
eléctricos hace que surjan dudas sobre la efectividad en la reducción de ese impacto
contaminante.
Entonces, ¿Contamina más un coche eléctrico o uno convencional de combustión directa?
Cierto es que el vehículo eléctrico no emite dióxido de carbono durante su conducción.
El problema es que también son contaminantes las partículas en suspensión PM, los
SOx (óxidos de azufre), NOx (óxidos de nitrógeno) y el CO (monóxido de carbono),
elementos que participan en la producción de las baterías coche.

Otra cuestión que se plantea referente al vehículo eléctrico es que este resulta una
media de un 24 % más pesado que uno convencional. Y esto supone, al tener más
peso, un mayor desgaste de neumáticos, de frenos, de la superficie de la carretera y la
suspensión del polvo que se provoca en la carretera es mayor.

Debemos considerar también otro aspecto importante en favor de los coches
eléctricos: y es el hecho de que podemos alimentar la batería coche mediante un
techo solar, de manera que nos será posible también reponer las baterías anteriores
del coche y destinarlas al uso del almacenaje de energía casera.

Si nos ceñimos al impacto medioambiental, un coche eléctrico resulta mucho menos
contaminante. El supuesto caso de que la gasolina no dejará de subir de precio, sería
de gran beneficio para el medio ambiente, ya que esto propiciaría el uso del coche
eléctrico frente al convencional.

Sea como fuere, es cierto que los coches eléctricos son ya una realidad muy presente
en nuestros días; la mayoría de las marcas de automóviles ya han apostado en el la
investigación y diseño de nuevos modelos, y se está potenciando día a día su
implantación en el mercado.