Si tu obsesión es presumir de pelazo, empieza por lavarte el cabello correctamente. Te desvelamos todos los errores que puedes estar cometiendo debajo de la ducha sin darte cuenta.


Todas queremos una melena densa, fuerte y llena de brillo. Pero para conseguirlo, el primer paso es hacer las cosas bien debajo de la ducha. Y es que en muchas ocasiones al lavarnos el pelo cometemos errores clave que pasan desapercibidos. Toma nota de cuáles son.

  1. Aclarar con agua muy caliente

    Esta manía, tan habitual sobre todo en invierno, es muy perjudicial para el cabello, ya que el agua caliente abre la cutícula y parte la fibra. Antes de aplicar el champú, empapa bien el pelo con agua tibia y aprovecha siempre el último aclarado para terminar con agua fría. Conseguirás sellar la cutícula y aportar un brillo extra a tu melena.

  2. Utilizar el mismo champú para todo

    El cuero cabelludo hay que mantenerlo muy limpio, ya es la base del cabello y por eso hay que tratarlo como la parte más importante. Sin embargo, las puntas son más delicadas y necesitan cuidados diferentes para que luzcan sanas y fuertes. ¿La solución? Encontrar la fórmula perfecta y utilizar dos champús específicos. Por ejemplo, si tienes las raíces grasas y las puntas secas, busca uno que regule el sebo y otro con gran poder nutritivo.

  3. Frotar demasiado el cabello

    Solemos tener la sensación de que cuanto más frotamos el pelo al aplicar el champú más limpio está al aclararlo. Sin embargo, este gesto debe evitarse a toda costa, porque solo sirve para que se encrespe más. Lo mejor es masajear el cuero cabelludo con el champú específico y aprovechar la segunda jabonada para limpiar todo el cabello, dejando que caiga la espuma y frotando suavemente con los dedos.

  4. Limpiar el cuero cabelludo rápido

    Es fundamental que el proceso de limpieza del cuero cabelludo dure como mínimo 3 o 4 minutos. ¿El motivo? Este es el tiempo que necesita el champú para que sus activos lleguen a penetrar en el bulbo piloso y a la vez cumplir su función de barrido. Durante ese tiempo no pares de masajearlo, con ello activarás la circulación sanguínea y fomentarás que el pelo crezca más fuerte.

  5. Olvidar que el cabello también debe exfoliarse

    De la misma manera que exfoliamos nuestro rostro y nuestro cuerpo, el cuero cabelludo también lo necesita. Exfoliarlo una vez por semana contribuye a retirar las células muertas, el exceso de sebo (y caspa) o residuos de productos que pueden asfixiar el folículo piloso. Aplica el exfoliante capilar, masajea, acláralo con mucha agua, lávate el cabello y, por último, utiliza el acondicionador de medio a puntas.

  6. Desenredar el pelo solo tras el acondicionador

    ¡Error! La clave es cepillar la melena antes de lavarla, porque de este modo se daña menos. También se debe evitar empezar por la zona de la raíz, para evitar roturas. Lo ideal es comenzar por los medios y las puntas e ir ascendiendo poco a poco.

  7. Agitar la toalla con mucha fuerza

    Al salir de la ducha con la toalla en la cabeza tendemos a frotar el pelo con demasiada fuerza, lo que puede llegar incluso a arrancar o partir cabellos. ¿La clave? Simplemente dejar que vaya absorbiendo el exceso de humedad poco a poco.

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