Una reciente investigación del Hospital Cedars Sinaí (Los Angeles) ha hallado que las
personas que desarrollan la enfermedad de Parkinson antes de los 50 años podrían haber
nacido con problemas en algunas células cerebrales que no fueron detectados en ningún
momento.

El Parkinson se produce cuando las células cerebrales que desarrollan la dopamina, la
sustancia que ayuda a coordinar el movimiento muscular, se deterioran o mueren. Los
síntomas, que empeoran con el tiempo, incluyen lentitud en los movimientos, rigidez
muscular, temblores y pérdida del sentido del equilibrio. En la mayoría de los casos, las
causas del deterioro y/o muerte de estas células no se conocen, de ahí que aún no exista
una cura para esta enfermedad.

La mayoría de los pacientes diagnosticados con Parkinson tienen 60 años o más, aunque
alrededor del 10% de los enfermos tienen entre 21 y 50 años. El nuevo estudio del
Hospital Cedars Sinaí se centra precisamente en estos últimos pacientes. Una investigación
que brinda la esperanza de que algún día se puedan detectar y tomar con antelación
medidas para prevenir esta enfermedad en individuos en riesgo.

La investigación del Hospital Cedars Sinaí
Para realizar el estudio, el equipo de investigación generó un grupo de células madre
especiales, conocidas como células madre pluripotentes inducidas (iPSC), a partir de
células de pacientes de entre 21 y 50 años con Parkinson. Este proceso lo que implica es
llevar atrás en el tiempo, a un estado embrionario primitivo, a las células sanguíneas
adultas.

Estas células iPSC pueden producir cualquier tipo de célula del cuerpo humano, todas ellas
genéticamente idénticas a las propias células del paciente. El equipo de investigación utilizó
las iPSC para producir células generadoras de dopamina y luego analizó todas y cada
una de sus funciones.

Los primeros resultados de la investigación
De esta forma, los investigadores pudieron comprobar lo bien que habrían podido funcionar
las células de dopamina desde el comienzo de vida de un paciente. Durante el estudio, los
investigadores detectaron dos anormalidades claves en las células de dopamina:
● La acumulación de una proteína llamada alfa-sinucleína, que aparece en la mayoría
de los tipos de Parkinson
● Lisosomas que funcionan mal (los lisosomas son estructuras celulares que actúan
como contenedores de basura para que la célula se descomponga y elimine las
proteínas. El mal funcionamiento de los lisosomas puede ser el causante de la
acumulación de alfa-sinucleína.

Estas anormalidades pueden ser, según los expertos que llevaron a cabo la investigación,
los primeros signos de Parkinson de aparición joven. Las células de dopamina de estos
individuos pueden continuar empleando mal la alfa-sinucleína durante un periodo de 20-30
años, causando más adelante la aparición de los síntomas del Parkinson.

Los investigadores, por último, también usaron el modelo iPSC para probar una serie de
medicamentos que podrían revertir las anormalidades que habían observado durante el
estudio. Así descubrieron que el medicamento PEP005, redujo los niveles elevados de
alfa-sinucleína en las células de dopamina de las personas.