Un agujero negro, término acuñado en 1967 por el profesor John Wheeler, es una región
invisible del espacio donde la fuerza de la gravedad es tan fuerte que ni siquiera la luz es
capaz de escapar. A pesar de su carácter invisible, los astrónomos han desarrollado
herramientas especiales para poderlos detectar.

En la actualidad, podemos encontrarnos con hasta tres tipos de agujeros negros en
función de su tamaño:
● Agujeros negros primordiales: tan pequeños como un átomo, pero con la masa de
una gran montaña
● Agujeros negros estelares: de tamaño medio, tienen una masa aproximadamente
20 veces mayor que la del Sol
● Agujeros negros supermasivos: los más grandes, su masa puede ser de hasta un
millón de veces la masa del Sol (se estima que en en el centro de la mayoría de las
galaxias hay agujeros negros de este tipo).

Los agujeros negros estelares se forman cuando el centro de la galaxia de una estrella muy
masiva colapsa en sí misma. Un colapso que, por cierto, es el causante de una supernova.
Los agujeros negros supermasivos, en cambio, se forman al mismo tiempo que la galaxia
que los alberga.

Los agujeros negros más cercanos
Desde siempre hemos creído que los agujeros negros son elementos muy lejanos a la
Tierra, pero no resulta del todo así. El más cercano a nuestro planeta es un sistema binario, en el que se encuentran un agujero negro y una estrella de masa baja, que recibe el nombre de A0620-00 y se halla aproximadamente a unos 3.000 años luz de nosotros, en la dirección del cielo correspondiente a la constelación de Monoceros.

Este agujero negro tiene una masa que podría resultar hasta 15 veces mayor que la del Sol.

La estrella que orbita a su alrededor va a una velocidad aproximada de 560 kilómetros por
segundo.

El agujero negro supermasivo más cercano a la Tierra lleva por nombre Sagitario A
Estrella y se halla situado en el núcleo de la Vía Láctea a unos 26.000 años luz de la
Tierra. Su tamaño es de hasta 4 millones de veces la masa del Sol y su existencia fue
confirmada allá por el año 2002.

La gran complejidad de los agujeros negros hace que sea extremadamente difícil averiguar
muchas cosas sobre ellos. Sagitario A, precisamente, es uno de esos agujeros negros que
se traga la luz, por lo que apenas nos deja ver lo que ocurre dentro de ellos para indagar un poco más en sus características.

No fue sino hasta el pasado mes de abril cuando un equipo internacional de más de 200
científicos logró publicar la primera imagen de un agujero negro, situado a unos 55 millones de años luz de la Tierra. Este agujero negro es 6.500 millones de veces más masivo que el Sol.

Según los científicos, es muy poco probable que un agujero negro se acercara mucho a la
Tierra, aunque se comenzaría a sentir su influencia a una distancia de unos 1.000 años luz.