No todos los dolores son iguales ni están provocados por las mismas causas. Identificar el problema y tener en cuenta algunos consejos, es clave para ponerle solución.


Descubrir su posible origen para ponerle remedio cuanto antes es fundamental.

¿El dolor aumenta cuando comes? ¿O simplemente aparece?

Entonces la causa del problema puede ser un daño en cualquiera de los órganos que participan en la digestión (a excepción del estómago). Por ejemplo la vesícula biliar y el páncreas, que, en caso de verse afectados, causan molestias abdominales durante y después de comer.

¿El dolor se alivia cuando comes algo?

Si notas una mejoría después de comer y, además, la sientes en muy poco tiempo, es probable que tu dolor abdominal se origine en el estómago. En este caso las molestias pueden deberse a una úlcera o una gastritis.

¿El dolor viene y va?

Si el dolor aparece y desaparece cada poco tiempo puede ser que sea un cólico que aparece ante la irritación de una víscera hueca: la vía biliar, los uréteres renales, el intestino delgado, el colon… Por el contrario, si el dolor permanece todo el tiempo el problema seguramente sea porque alguna víscera sólida está dañada: el hígado, el riñón, el páncreas…

¿El dolor varía con los cambios de postura?

Si el dolor es más o menos agudo según tus movimientos o posturas puede ser por un daño en la pared muscular, tanto abdominal como torácica.

¿El dolor es intenso?

El dolor punzante o muy intenso en la boca del estómago, sobre todo por la mañana y entre comidas, es un síntoma típico de la acidez. Sin embargo, si también está acompañado de náuseas es probable que se trate de una úlcera. En el 80% de los casos está provocada por la presencia de una bacteria que se instala en las paredes del estómago y segrega sustancias que irritan su mucosa.

¿El dolor está acompañado de gases?

Si además de molestias experimentas una sensación de ‘estar llena’, no tienes apetito y sufres alteraciones del ritmo intestinal, lo más probable es que padezcas el síndrome del intestino irritable.

manzanilla

UN REMEDIO NATURAL: INFUSIÓN DE MANZANILLA

Gracias a sus propiedades antiinflamatorias en ocasiones es posible relajar y calmar los dolores de estómago de forma rápida y eficaz. Y es que la manzanilla contribuye a reducir la hinchazón, las flatulencias y la tensión. Puedes tomarte una infusión después de cada comida principal junto con una cucharadita de miel.

NECESITAS PROBIÓTICOS

Los probióticos son microorganismos vivos, bacterias intestinales beneficiosas que ayudan a estimular tanto las enzimas naturales como los jugos digestivos, y hacen que nuestro estómago funcione de forma correcta. Además, también nos protegen frente a bacterias malas y agresiones externas, por lo que es importantísimo que los incorpores en tu dieta diaria ya.

¿Donde los puedes encontrar?

En alimentos tan naturales como el yogur, el chocolate negro (mínimo 85% de cacao), el kéfir o los pepinillos.

fruta

Y TEN CUIDADO CON…

ECHAR LA SIESTA

Cuando nos tumbamos nada más después de comer, damos paso a que nuestros jugos gástricos tiendan a subir al esófago y provoquen acidez. Cuando estamos sentados o de pie, los jugos están donde deben para poder realizar correctamente su tarea, la de ‘desmenuzar’ todos los alimentos. Además, dormir hace que nuestro sistema digestivo trabaje más despacio.

TOMAR FRUTA DE POSTRE

La fruta es un grupo de alimentos que se digieren muy rápido, y cuando se consumen justo después de una comida, sus azúcares fermentan, provocando gases e hinchazón en el estómago. Por ello, lo más recomendable es tomarla al menos 30 minutos antes de las comida o mínimo 3 horas después.

BEBER DEMASIADA AGUA EN LAS COMIDAS

Tomar agua en las comidas está bien siempre y cuando lo hagamos a sorbitos y no abusemos de ello. Es decir, no se debe tomar vasos enteros de cuando estamos tragando comida, ya que eso hace que se diluyan demasiado los jugos gástricos y que no tengan tanta fuerza para realizar su función en el estómago.

ABUSAR DE LA FIBRA

Tomar alimentos ricos en fibra es importante para conseguir un buen tránsito intestinal. Sin embargo, abusar de la cantidad también puede resultar perjudicial y acabar sufriendo molestias como hinchazón y gases. Por ello, recuerda que 30-40 gramos de fibra al día son más que suficientes.