Se estima que el 80% de la población sufrirá dolor lumbar al menos una vez en la vida, y cerca del 30% padecerá hernia discal. Te contamos cómo reconocer y tratar esta dolencia.


A medida que envejecemos, los discos vertebrales se vuelven menos flexibles. Esto aumenta el riesgo de sufrir una hernia. Pero además, las caídas, los esfuerzos repetitivos, cargar con exceso de peso, levantar objetos pesados de forma incorrecta o fumar son varios de los factores de riesgo que incrementan las posibilidades de sufrir una hernia discal.

¿Qué son las hernias?

La columna está formada por 24 vértebras superpuestas. Entre cada una hay un disco con un centro gomoso que actúan como amortiguadores y permiten el movimiento. Cuando este disco se degenera, ese centro gomoso sale hacia fuera. Esa es la hernia, y dependiendo de en qué vértebra ocurra, afectará a unos nervios u otros y el dolor también surgirá en una zona u otra. La más habitual es la hernia de las vértebras situadas en la parte final de la columna lumbar.

¿Cómo diferenciarlo?

Uno de los síntomas principales de una hernia discal es que el dolor incrementa su intensidad poco a poco. Y no solo eso, este dolor aumenta al toser, tratar de flexionar el  cuerpo, o por estar sentado durante un tiempo prolongado. También con la hernia se presenta una sensación de pérdida de fuerza, debido a la compresión de las raíces nerviosas.

Además, mientras que un dolor de espalda común desaparece tras unas horas o después  de permanecer en reposo, los síntomas de la hernia pueden durar varios días o incluso semanas.

¿Cómo se trata?

Lo primero que se debe hacer es acudir al médico. Este suele pedir una radiografía para ver el estado de la columna y, en ocasiones, también una resonancia magnética. El tratamiento habitualmente suele consistir en reposo y analgésicos, seguido de un periodo de fisioterapia. En la mayoría de los casos, se produce una recuperación casi inmediata, pero en otros casos se puede requerir la toma de medicamentos o inyecciones.

También te ayudará…

  • Ponte una almohada bajo las rodillas si duermes de espaldas, entre las rodillas si duermes de costado, y bajo el vientre si duermes boca abajo.
  • Si vas a estar durante un largo periodo de tiempo sentado, utiliza siempre un soporte lumbar.
  • En cuanto sientas que comienza el dolor, evita practicar ejercicio y no lo retomes hasta pasadas 2 o 3 semanas después de que desaparezca.
  • Y por supuesto ten cuidado de no hacer esfuerzos excesivos levantando objetos o haciendo cualquier tipo de fuerza.

¿Existe una solución definitiva?

En casos muy puntuales (menos del 10%) las hernias discales se deben operar. Pero esto solo ocurre cuando no remite el dolor después de 6 a 8 semanas, o cuando la hernia discal comprime la médula espinal hasta provocar problemas de sensibilidad, pérdida de fuerza y a veces incluso incontinencia.