Habla el experto Según Laura Parada, nutricionista de Slow Life House “el ayuno intermitente tiene muchos beneficios además del adelgazamiento: mejora la flexibilidad metabólica, el perfil lipídico, reduce los triglicéridos, la inflamación, y combate los radicales libres”.


Dieta Sin gluten

Este plan elimina comida rápida, bocadillos, procesados y alimentos sin gluten envasado; los sustitutos pueden elevar el azúcar en sangre más que el trigo. “Sus defensores afirman que la eliminación del trigo es la herramienta más eficaz contra el sobrepeso y la obesidad.

Pero dejar de consumir azúcares refinados también es una medida, comenta Itziar Digón. La teoría es que el aumento del consumo de carbohidratos refinados (en particular el trigo y sus derivados actuales) dispara los niveles de azúcar, provocando aumento de insulina, hormona que convierte el exceso de azúcar en grasa, almacenándose principalmente alrededor del abdomen”.

En principio no tiene riesgo, los celíacos viven sin gluten. Hay que compensar, bajo la supervisión de un experto, con alimentos que aporten los azúcares necesarios para un correcto funcionamiento del organismo.

“Hacer dieta sin gluten ayuda a bajar peso, además de mejorar problemas digestivos cuando hay intolerancia. Se eliminan muchas comidas y bebidas calóricas y muy poco nutritivas: bollería, repostería, fritos, helados, cerveza…

Mucha gente abusa de ellas. Si no hay intolerancia o celiaquía es suficiente con disminuir su consumo, menos cantidad y con menos frecuencia”, recomienda la Dra. María José Crispín, nutricionista de Clínica Menorca.

Dieta del Ayuno intermitente

Una de las dietas más populares es el fasting o ayuno intermitente. Busca restringir el número de calorías haciendo ayuno durante 16 horas seguidas y concentrar el consumo de alimentos en las 8 siguientes, repartido en 2 o 3 comidas. Aunque existen otras modalidades como 5:2 (consumir lo que quieres 5 días y dieta hipocalórica o semi ayuno durante 2).

Cristina Romagosa, asesora de salud y experta en nutrición de mediQuo, chat médico 24/7, explica que, “puede tener efectos beneficiosos, como la mejora de la sensación de saciedad, la reducción de la respuesta insulínica y la inflamación sistémica.

Eso sí, debe estar integrado dentro de una dieta equilibrada y variada, rica en fruta y verdura, cereales integrales, legumbres, frutos secos y proteína. Y baja en azúcares añadidos, alimentos procesados, determinados tipos de grasa y alimentos superfluos”.

El propósito principal de esta abstinencia es, según la dietista-nutricionista Gemma Tendero, miembro del a Junta Directiva de CODiNuCoVa, bajar de peso. Sin embargo, puede ir más allá: “puede resultar útil para controlar el apetito, aumentar la sensibilidad a la insulina o tratar la hipertensión. Algunos estudios apuntan a que podría jugar un papel importante en el retraso del envejecimiento”.

Se recomienda siempre bajo supervisión profesional. “Si se hace sin asesoramiento, puede que persistan errores dietéticos. Además, puede generar ansiedad y estrés”, aclara Gema Tendero.

En cuanto a la versión 5:2, “Se ha comprobado a través de estudios que esta dieta es eficaz a la hora de adelgazar, logrando una perdida en mujeres de aproximadamente medio kilo a la semana y algo más en los hombres -asegura la Dra. Paula Rosso, especialista en nutrición del centro médico Lajo Plaza. Durante los días de ayuno se debe reducir el 75% del consumo calórico habitual, 500 calorías para mujeres y 600 para hombres.

Los alimentos deben ser saludables, relativamente variados y ricos en proteínas y fibra (carne, pollo sin piel, pescado y verduras con un bajo índice glucémico) y deben evitarse los carbohidratos. Es importante hidratarse adecuadamente.

Debemos repartir las comidas que hagamos y realizarlo sólo si tenemos buena salud. No prolongar este plan más de dos semanas. Los días libres, tiene que llevarse una dieta de unas 2.000 calorías, sin exceso en fritos, procesados, alcohol o azúcar. Debería tomarse como una medida puntual”.