Sin gluten, hipocalóricas, antiinflamatorias, con proteínas de alta calidad, ayuno intermitente… Mantenerse en el peso ideal es el sueño más deseado pero, ¿son fiables y seguras todas las dietas? Las desmenuzamos para valorarlo.


Dieta de las calorías negativas

Cuando comes, el organismo gasta calorías en la digestión, la masticación, la asimilación de nutrientes. Si este gasto es mayor a las calorías que aporta el alimento, se habla de calorías negativas. Por ejemplo, si consumes 100 gramos de espárragos (17 calorías), tu organismo gastará 30 calorías en metabolizarlo, pierdes 13 calorías. Esta dieta se compone principalmente de alimentos de origen vegetal. Algunos incluidos son (calorías por cada 100 gr): alcachofa (36), berenjena (25), lechuga (13), melón (44), pepino (32), repollo (24)… Para su digestión, el organismo gasta unas 100 calorías. La diferencia entre éstas y las que contiene el alimento es lo que ‘pierdes’.

“Nutricionalmente esta dieta es pobre en hidratos de carbono y grasas ‘buenas’ -informa Itziar Digón, nutricionista-. Funciona por el hecho de tratarse de una dieta hipocalórica. Restringir el consumo a menos de 1.200 kcal al día trae efectos secundarios negativos; entre otros, una importante pérdida de masa muscular”, lo que deriva en debilidad con síntomas como dolores de cabeza, cansancio, depresión e irritabilidad.

El profesor Pierluigi Rossi, médico especialista en nutrición es más tajante: «Las calorías no existen dentro de nuestro cuerpo porque las células humanas no utilizan calorías para vivir. Actualmente, la ciencia de los alimentos se dirige hacia nuevos horizontes; para adelgazar o mantener un peso óptimo, es necesario superar el cálculo de las calorías.

Cada vez que comemos, el organismo sufre variaciones. En especial, la composición
de la sangre cambia según los alimentos ingeridos: se puede introducir en el cuerpo el mismo nú́mero de calorías si comemos una loncha de queso que una bebida alcohólica pero, seguramente, nuestra sangre tendrá dos composiciones muy
distintas».

Cuidado con las dietas milagro o demasiado restrictivas sin supervisión médica, la carencia
de ciertos alimentos, incluso a corto plazo, puede acarrear problemas de salud

Alimentación según tu ADN

La nutrigenética predice la respuesta a la dieta de una persona en función de sus genes. Tendencia a mayor peso, grasa abdominal, colesterol, triglicéridos… La interacción de los nutrientes y compuestos de los alimentos con el genoma humano favorece que se exprese o no el riesgo genético de obesidad. Por otra parte, los factores epigenéticos influyen sobre el genoma: dieta, ejercicio, tabaco, alcohol, estrés, contaminantes, alérgenos.

Estos cambios en el genoma son hereditarios, pero reversibles con un estilo de vida adecuado.

“Una dieta moderada en proteínas y grasas insaturadas, enriquecida en Omega 3 favorece la ‘expresión saludable’ de las variantes genéticas”, asegura Amil López Viéitez, nutricionista creadora de la Dieta Coherente, un estilo de vida basado en la combinación correcta de los alimentos, ejercicio físico y motivación para el cambio de hábitos.

“Los nutricionistas debemos incluir el análisis genético (mediante una muestra de saliva o sangre) para adaptar el consejo nutricional en función de si la persona va a responder mejor al ejercicio o una nutrición determinada”.

También predicen el riesgo de reganancia de peso y de ciertas intolerancias y patologías, favoreciendo una prevención sanitaria y promoción de salud reales. “Las moléculas y los nutrientes contenidos en los alimentos pueden modular nuestro patrimonio génico y condicionar nuestro metabolismo celular. Las moléculas de los alimentos que pueden actuar sobre el ADN se llaman “moduladores génicos”.

Los polifenoles, flavonoides, Omega 3, etc. de los vegetales y el pescado desarrollan una acción positiva o ‘up’ en el ADN, orientándolo hacia un metabolismo celular positivo para adelgazar y para la salud. Las grasas saturadas de los alimentos de origen animal (carne, quesos, embutidos…) son moduladores génicos ‘down’, es decir, orientan el metabolismo hacia la acumulación de masa grasa corporal”, asegura el profesor Pier Luigi Rossi.

Con la nutrigenética se predice como va a responder cada persona a la dieta dependiendo de sus genes