Hoy en día conseguir una sonrisa perfecta implica, además de tener todas las piezas dentales perfectamente alineadas, un tono blanco de esmalte.


Uno de los imprescindibles de la belleza hoy en día es una bonita y cuidada sonrisa. En la actualidad se realizan blanqueamientos dentales por igual en hombres y mujeres de entre 30 y 50 años. Y es que conforme se van cumpliendo años, el color dental se va presentando más oscurecido o amarillento.

Pero… ¿sabes en qué consiste realmente?

Lo cierto es que todavía existe un gran miedo ante este tipo de tratamientos. Los pacientes a menudo acuden a consulta con muchas dudas: ¿se debilita el esmalte o las encías? ¿Existe riesgo de sensibilidad extrema permanente? Lo primero que se debe tener en cuenta es que antes de realizar un blanqueamiento dental hay que realizar un buen diagnóstico personalizado en cuanto a la salud bucal del paciente (higiene, caries, sensibilidad, calidad de esmalte…) y, si su boca es apta para un blanqueamiento, entonces se podrá comenzar el tratamiento.

La American Dental

Asociation (ADA), tras un completo seguimiento de varios años, apunta que no existen efectos perjudiciales ni para los dientes ni para la salud siempre que sea realizado por expertos. La única desventaja que puede presentarse es un incremento de la sensibilidad dentaria durante los primeros días, pero una vez haya pasado la primera semana, el paciente no notará este aumento de sensibilidad.

“Hemos visto pacientes con verdadera obsesión por conseguir un blanco fluor en los dientes”.

Con esta afirmación la Dra Daniela Carranza habla sobre el problema social conocido como blancorexia. “El grado de blanco que se pude alcanzar (3 o 4 tonos) está condicionado por la mineralización o la textura del esmalte y también por la cantidad de dentina secundaria o terciaria.

El blanqueamiento actúa bajando el croma del diente y aumentando su luminosidad y está condicionado por el diente; no lo decide ni el dentista ni el paciente, por lo que
llegar a aclarar 8 tonos como prometen muchas veces es algo imposible. Conseguir ese blanco nuclear solo es posible con carillas o fundas.

Eso sí, si con el paso del tiempo el paciente quiere y, sobre todo, necesita realizarse un recordatorio del blanqueamiento, éste no le causará ningún tipo de problema.

Pero… ¿qué pasa después del blanqueamiento?

Una vez llevado a cabo el blanqueamiento dental se deben seguir una serie de instrucciones para que éste sea duradero. Si finalmente optas por un tratamiento de este tipo, durante el primer mes es fundamental que no fumes, dado que puede dañar el proceso de blanqueamiento y no ser tan efectivo. Además, también es importante llevar una dieta ‘blanca’ durante 9 días: evitar alimentos con color como carnes rojas, tomate, zanahoria, chocolate… así como bebidas como el vino tinto, té, café y refrescos tipo cola.

¿Es verdad que existen alimentos blanqueantes?

No, esto es tan solo una leyenda urbana. Es más, algunos de estos «remedios caseros» pueden dañar el esmalte dental si se utilizan de forma irresponsable. La ingesta de alimentos fibrosos como el apio, manzana o zanahoria facilitan que cuando este
alimento entra en contacto con el diente, se desprenda cierta capa de la placa bacteriana que está depositada en la superficie dentaria.

En cierta medida ‘limpian el diente’, pero jamás sustituirán el efecto higiénico del cepillado dental y no hay estudios que demuestren que producen ningún tipo de blanqueamiento. Lo que ocurre no es que el diente se blanquee, sino que va reduciéndose la capa de esmalte que lo protege, lo que puede generar la aparición de fenómenos como la hipersensibilidad dentaria.