La sucesión o secuencia de Fibonacci es una sucesión matemática infinita que consta de
una serie de números naturales que se suman de a 2 a partir de 0 y 1. La sucesión de
Fibonacci se realiza sumando siempre los 2 últimos números de la misma.

La fórmula de la sucesión de Fibonacci se representa como F(n+1). Consiste pues en
sumar en una sucesión de números que comienza con 0 y 1 los dos números anteriores
para hallar el segundo. Por ejemplo, 0+1=1, 1+1=2, 1+2=3, 2+3=5, 3+5=8 y así de forma sucesiva hasta el infinito.

Las curiosidades sobre los números Fibonacci
La sucesión de Fibonacci tiene un buen número de curiosidades, algunas de ellas un poco
más complejas que otras. Hoy vamos a descubrírtelas, sigue leyendo y déjate sorprender.
De entre las más básicas que podemos deducir a simple vista es que uno de cada tres
números en la sucesión es par.

Pero además, se puede apreciar también que uno de cada cinco números es múltiplo de cinco. Otra de las curiosidades más básicas es que el último dígito de cada número se repite cada 60 números y los dos últimos cada 300.

Una de las curiosidades más mencionadas es que si cogemos los números de la sucesión
de dos en dos y los dividimos nos encontramos con una progresión de acercamiento al
número 1,618, el conocido como número áureo o número dorado.

Por otro lado, hay que decir también que cualquier número natural se puede expresar con la suma de números limitados a la secuencia de Fibonacci, siendo estos siempre diferentes. Además, el máximo común divisor de dos números Fibonacci siempre será curiosamente otro número Fibonacci.

Una curiosidad más compleja se da cuando cogemos cualquier número de la sucesión y lo
multiplicamos por cuatro. Si al resultado le sumamos el número que hay tres lugares antes
de él, nos dará el número ubicado tres lugares delante de él.

Los números de Fibonacci aparecen a menudo incluso en la naturaleza. No en vano, las
ramificaciones de algunas especies de hierbas, flores, arbustos o árboles, así como la
disposición de los piñones en la piña siguen la sucesión de Fibonacci.

Igual de curiosa es la presencia de esta sucesión en el cuerpo humano. Sin ir más lejos, los
huesos que forman el dedo índice de la mano están en la misma proporción que los
números 2, 3, 5 y 8.

Fibonacci fue un matemático italiano del siglo XIII, conocido también como Leonardo de
Pisa y considerado entre los mejores matemáticos de la Edad Media. El apelativo de
Fibonacci le venía de su padre, al que llamaban Bonacci (“bien intencionado”). Leonardo
era, por tanto, Fibonacci (de filius Bonacci o hijo de Bonacci).

Quizás lo más curioso de todo es que la sucesión de Fibonacci fue durante bastante tiempo el simple resultado de un problema matemático. El propio Fibonacci no llegó a conocer envida la trascendencia de su sucesión ni el hecho de que su nombre estuviera asociado a ella.