Científicos, ingenieros y diseñadores de todo el mundo trabajan a destajo con el objetivo de lograr alcanzar la tecnología necesaria que haga posible viajar a Marte de la manera más segura. El principal problema de estos investigadores estriba en cómo llegar, ya que se trataría de la mayor distancia llevada a cabo por naves tripuladas en el espacio exterior.

El tiempo que tardaría una nave tripulada en llegar a Marte dependería de una serie de
factores esenciales. Entre ellos habría que citar la posición de la Tierra respecto al planeta
rojo al emprender el camino o la tecnología de impulso que se debería emplear para que la
nave espacial pudiera llegar.

Hay que tener en cuenta que la distancia entre la Tierra y Marte está cambiando
constantemente a medida que viajan alrededor del Sol. Lo más cerca que ambos planetas
estarían entre sí sería 54.6 millones de kilómetros de distancia, momento en el que
Marte estaría en su punto más cercano al Sol y la Tierra en el más lejano.

Sin embargo, esta última situación no se ha producido aún a lo largo de la historia. La
ocasión en la que ambos planetas se han situado más cerca fue en el año 2003, cuando a
los dos les separaba unos 56 millones de kilómetros de distancia aproximadamente. La
distancia media que ha habido durante la historia ha sido de 225 millones de kilómetros.

Hasta el momento, la nave espacial más rápida que ha sido lanzada desde la Tierra ha sido
la New Horizons. Impulsada por la NASA, esta nave se lanzó al espacio en enero del 2006
y viaja a una velocidad de 58.000 kilómetros por hora. Si mantuviera este ritmo, podría
llegar a Marte en un mínimo de 39 días y un máximo de 282. Pero claro, no se trata de una
nave que esté preparada para llevar personas, además de que resulta pequeña y ligera.

Quiere esto decir que el peso y la cantidad de combustible que llevara la nave tripulada
ralentizaría mucho más el viaje. Es por eso que, como mínimo, llegar a Marte con la
tecnología actual nos llevaría unos cuantos años.

Marte es el segundo planeta más cercano a la Tierra, después de Venus. No obstante,
hay que tener en cuenta que a pesar de la distancia que separa a ambos planetas en
kilómetros, las naves tripuladas que viajaran a Marte no podrían hacerlo siguiendo una línea recta.

A todo esto habría que añadir el hecho de que para ingresar en la atmósfera de Marte
habría que reducir el peso de la nave.

En definitiva, habría que esperar a que los dos planetas se encontraran a la menor distancia posible (56 millones de kilómetros), algo que se suele producir cada 26 meses. A esta distancia, y según el proyecto tecnológico Mars One, una nave tripulada podría tardar entre 6 y 9 meses en llegar a Marte, pero siempre y cuando todos los factores fueran
favorables.