Actuar con rapidez es muy importante, ya que cuanto más tiempo pase una persona sufriendo el ictus, las secuelas serán más graves.


El ictus, también conocido como infarto cerebral o embolia, es la tercera causa de muerte en los hombres y la primera en mujeres en nuestro país”, comenta Beatriz Daza, enfermera especialista en cuidados paliativos y secretaria de organización de SESMI (Sociedad Española de Salud y Medicina Integrativa). Reconocer las señales son vitales para evitar consecuencias muy graves e incluso la muerte.

“Las más habituales son el mareo, dificultad para hablar, pérdida de visión y de equilibrio. En muchos casos, detectar las primeras señales reduce la gravedad de este tipo de accidente cerebrovascular”. Según numerosos estudios, los casos tratados en el primer momento pueden recuperarse casi por completo.

Es importante actuar rápido: aflojarle la ropa para que pueda respirar y llamar al 112. Mientras llegan: “tumbarle con la cabeza y los hombros un poco levantados o apoyados en una almohada o cojín. Si tiene pérdida de consciencia, ponerle de lado, y vigilar la respiración, por si hubiera que hacer RCP. Procurar que esté en un ambiente relajado y adecuar la ropa a la temperatura. Si tiene convulsiones, intentar sujetarle pero sin forzar”.

Nunca hagas:

— Dejar sola a la persona.
— Darle de comer o de beber.
— Suministrarle un medicamento.
— Forzarla para hablar.

niños

Espasmos de llanto, tranquilidad: LA MEJOR ESTRATEGIA

¿Cómo actuar?

1 de cada 5 bebés sanos menores de 18 meses manifiestan episodios de llanto repentino, muchas veces sin causa justificada, y tras 15 segundos de berrinche entran en apnea; la intensidad del llanto ha sacado todo el aire de sus pulmones y dejan de inhalar. Palidece y a veces los labios y los dedos se vuelven azulados, se quedan inmóviles y hasta convulsionan.

El terror se apodera de nosotros porque pensamos que van a entrar en paro cardiaco, pero aunque no respire el corazón sigue latiendo.

Desde el servicio de pediatría del Hospital Infantil La Paz apuntan que las causas no se conocen de forma exacta, pero coincide con el inicio del desarrollo psicológico del niño; el pequeño precisa autoafirmarse y a la vez siente temores y angustia.

El espasmo del sollozo sería pues una reacción ante un estímulo que le produce ansiedad fuerte, que él no es capaz de asimilar. Con el tiempo desaparecerán estos episodios y no dejan secuelas.

La tranquilidad es la mejor estrategia. Es importante saber que el niño no corre ningún riesgo. Durante la crisis, hay que conservar la calma para no aumentar su angustia. Evitar golpearle, echarle agua o gritar.

Hay que abrazarle para transmitirle seguridad, hablarle con palabras cariñosas, infundirle confianza, retirarle a un lugar tranquilo, sin espectadores, bien ventilado, y asegurarnos de que sus vías aéreas, boca, nariz y garganta, están libres.

Nunca hagas:

— Zarandearlo o cogerlo en brazos, llegará menos oxígeno al cerebro y puede prolongarse el espasmo.
— Intentar detener el espasmo.
— Dejarle solo.

parto

Parto inminente: COLÓCATE SEMISENTADA

Todos hemos escuchado casos de niños que vienen al mundo en un taxi de camino al hospital. Es cierto que son situaciones poco frecuentes, pero pueden suceder, por eso nunca está de más, tanto si estás embarazada como si tienes alguna cerca, estar preparados por si ocurre.

Identificar el momento del parto

Probablemente hayas escuchado hablar sobre las ‘contracciones de Braxton Hicks’. “Comienzan a partir del segundo trimestre. Y progresivamente se van haciendo más frecuentes en el final del embarazo. Son indoloras e impredecibles, su intensidad es variable y su duración corta, 30-60 s.

Contracciones de dilatación

Estas, a diferencia de las de Braxton Hicks, producen siempre molestias y el dolor irá en aumento, a medida que los intervalos entre contracciones sean más cortos y regulares. “Cuando veas que tienes una o dos contracciones cada diez minutos es el momento de acudir al hospital”. Como en cualquier urgencia vital, si ves que llegó la hora del parto y estás sola, “lo primero es pedir ayuda, llama al 112. Avisa a un vecino o a alguien que esté cerca”.

Si el parto es inminente “adop-ta una posición semisentada, poniéndote un cojín sobre la zona lumbar. Quien te ayude, que tome al feto de la cabeza traccionando hacia abajo suavemente para ayudar a la liberación del hombro anterior. Una vez sale el hombro, el feto se escamotea por la vagina y sale solo”.

Secar y arropar al recién nacido y ponerlo sobre el regazo de la madre. “El cordón no hay prisa en cortarlo, probablemente llegue en unos minutos la ayuda médica. En caso de poder cortarlo, anudar firmemente un cordón o un hilo grueso a unos diez centímetros del ombligo del recién nacido.

Hacer otro nudo por encima de este dejando unos tres centímetros entre ambos y cortar entre estos dos nudos. Una vez producido el parto, masajear suavemente el útero para expulsar la placenta”.