Evitar problemas como posibles torcerduras, dolores de cuello o espalda y comenzar el día llena de energía positiva puede conseguirse con una simple rutina: realizar estiramientos nada más levantarte.


Nuestro cuerpo ha sido diseñado para moverse, sin embargo, seguimos pasando demasiadas horas sentadas, lo que provoca que se oxide y, como consecuencia, perdamos agilidad (hecho que se agrava a medida que envejecemos).

Por suerte, los estiramientos son una herramienta perfecta para devolver al cuerpo su movilidad y elasticidad natural. Solo necesitarás unos pocos minutos nada más levantarte de la cama para ganar en salud. ¿A qué esperas? ¡No hay excusas!

Más energía

Los estiramientos aumentan la circulación de la sangre en todo el cuerpo, incluido tu cerebro. Esto significa que estirar de forma regular te ayudará a estar más alerta y producir una mayor cantidad de neuroquímicos beneficiosos, sustancias que hacen que te sientas más feliz y con mucha más energía durante todo el día.

Menos dolores

Además de aumentar tu flexibilidad y aumentar tu rango de movimiento, los estiramientos contribuyen a aliviar dolores de huesos y articulaciones y también reducen las posibilidades de sufrir futuras lesiones y caídas.

Mejor postura

Una mala postura puede estar causada por músculos tensos que alejan a tu cuerpo de su posición natural. Los estiramientos logran mantener la columna vertebral en la alineación adecuada para evitar que la espalda se encoja y que el resto de músculos se tensen, lo que puede limitar a la larga la movilidad.

Paloma

Lleva tu rodilla derecha hacia adelante y deja reposar tu pierna izquierda totalmente estirada atrás. Mantén tu mirada hacia el cielo, arquea ligeramente la espalda y coloca tus manos en forma de copa para generar una mayor amplitud. Realiza cinco respiraciones profundas y continúa así 2 minutos más. Haz lo mismo con el lado contrario.

La vaca

Siéntate con las piernas cruzadas y la espalda recta. Estira el brazo izquierdo, gira el hombro hacia dentro y coloca tu mano detrás de la espalda. Por último, dobla el codo derecho para que las dos manos puedan tocarse por detrás de la espalda y levanta el pecho. Mantén la postura 2 min. y después haz lo mismo con el lado contrario.

El cisne

Arrodíllate y coloca tu pierna derecha doblada hacia adelante. Después, estira la otra pierna hacia atrás. Coloca tus dos manos detrás de la cabeza levantando bien el echo. Finalmente, levanta tu pantorrilla izquierda todo lo que puedas, intentando tocar tu codo. Mantente así un minuto y haz lo mismo con el lado contrario.

 

El tiburon

Continúa en la misma posición: con las piernas cruzadas y la espalda totalmente recta. Estira el brazo derecho como si quisieras tocar el techo y, después, haz lo mismo con el izquierdo. Une ambas manos palma con palma y ve bajando los brazos poco a poco mientras realizas tres respiraciones profundas y contraes el abdomen. Repite 4 veces.