Es uno de los alimentos que más se consumen en todo el mundo por su versatilidad y sus propiedades. El color rojo lo obtienen del licopeno, un pigmento natural con múltiples beneficios.


El tomate es la hortaliza que más se produce en todo el mundo y forma parte de la cocina de casi todos los países. España es el noveno productor mundial, de una lista que encabezan China, Estados Unidos, Turquía y Egipto.

Su origen se encuentra en México, donde ya lo usaban los aztecas hace 2.500 años y fue el conquistador español Hernán Cortés el que lo trajo a Europa.

La primera referencia culinaria al tomate aparece en un tratado de hierbas de 1544 escrito por Mattioli, un médico y botánico italiano, quien la consideraba una especie de berenjena roja o amarilla, ya que este era el color más frecuente en los primeros tomates. De ahí que años después se denominaran pommo de oro (manzana de oro).

Es una fruta

Aunque la mayoría de la población consideramos al tomate una hortaliza, desde el punto de vista botánico es una fruta, ya que contiene las semillas de la planta. En cualquier caso, es uno de los productos hortícolas que más diversidad de usos presenta.

El fruto de la tomatera es una baya, gruesa y carnosa, de diferentes formas y colores según la variedad. Su peso varía entre unos pocos miligramos y 600 gramos. Generalmente es de color rojo, aunque también existen amarillos, negros y morados oscuros casi azules.

En países como España se cultiva durante todo el año, gracias al clima y al uso de invernaderos, lo que permite obtener tomates de ciclo extratemprano (a partir de mediados de febrero), de ciclo temprano (desde mediados de mayo), de ciclo normal (durante todo el verano) y de ciclo tardío (desde septiembre hasta febrero).

Propiedades

Crudo o cocinado, el tomate es uno de los alimentos que más se consumen en todo el mundo debido a su versatilidad y a sus muchas propiedades nutricionales. El color rojo lo obtienen del licopeno, un pigmento natural con múltiples beneficios.

Los tomates destacan por su bajo contenido calórico, y su aporte en vitaminas C, A y E que previenen la degeneración de los tejidos, el envejecimiento prematuro y a su vez colaboran con el sistema inmunitario.

Además es diurético y favorece la eliminación de toxinas gracias a su alto contenido en potasio y bajos niveles de sodio, mejora la circulación y contribuye a prevenir enfermedades cardiovasculares, gracias a su contenido en hierro y vitamina K, que ayudan a controlar la coagulación.

Variedades

La variedades más consumidas en España son:

  • Cherry: con un sabor ligeramente ácido, se utilizan como guarnición y en entremeses o ensaladas.
  • Raf: es un tomate irregular de color verde intenso; rojizo en la base con surcos profundos y aspecto acostillado.
  • Kumato o tomate negro: de consistencia jugosa, y sabor intenso y dulce. Tiene casi tantos antioxidantes como los arándanos y las moras.
  • Tomate pera: se caracteriza por su sabor suave y dulce, y una forma similar a la pera; se encuentra en variedades de color rojo, naranja o amarillo. Suelen servirse enteros en ensaladas o como aperitivos y resulta ideal para hacer tomates secos.
  • Corazón de buey: Se trata de un tomate corpulento con un sabor dulce y una pulpa consistente, muy jugosa y con pocas semillas, algo que lo hace idóneo en la cocina para rellenarlo.
  • Tomate de colgar: es muy valorado por su calidad. Contiene mucho jugo y una pulpa carnosa, por lo que se suele utilizar para untar en el pan.
  • Monterrosa: es grande, acostillado, firme, de color rosa intenso en su punto de madurez y muy sabroso.

tomate

La receta: Tomates al horno con queso

Ingredientes:
4 tomates grandes
3 cebolletas
100 g de queso Flor de Esgueva o similar
4 cucharaditas de aceitunas negras, 4 de mostaza
pimienta blanca molida
aceite de oliva virgen extra
perejil fresco y sal

Preparación:
Picar muy fino las aceitunas y las cebolletas. Cortar los tomates por la mitad, retirar la pulpa y mezclarla con la mostaza, las aceitunas y las cebolletas. Salpimentar. Rellenar los tomates con la mezcla y hacer en el horno unos 5-8 minutos a 180 ºC.
Sacar la fuente, cubrir los tomates con el queso en láminas finas, introducir en el horno y gratinar hasta que el queso se funda y los tomates adquieran la consistencia deseada.
Servir adornados aceite de oliva y perejil fresco.