Estamos acostumbrados a escuchar que el sol es el remedio perfecto para despedirnos de los granitos… y eso es un error. Durante el verano nuestros planes varían continuamente y muchas veces trasladamos todos esos cambios a la rutina facial, provocando en el rostro el efecto contrario al que buscamos. El acné es un problema que acompaña a quienes lo padecen durante todo el año y en verano con el sudor, los productos solares inapropiados… suele incrementar.

La doctora María Rogel, dermatóloga del Grupo Pedro Jaén la Moraleja, nos ofrece unas pautas sobre lo que SÍ y lo que NO debemos hacer para poner solución al acné en verano.

Qué hacer y qué no para controlar el acné

1. RUTINA DEL CUIDADO FACIAL
LO QUE NO: Experimentar con productos en el rostro es peligroso, más aun teniendo en cuenta que hay algunos que, en contacto con el sol, provocan reacciones que pueden dañar nuestra piel. Por ello NO debemos iniciar o intensificar tratamientos “como el retinol o los ácidos sin la supervisión de nuestro dermatólogo, ya que de hacerlo por nuestra cuenta podemos sufrir irritaciones cutáneas”, afirma la dermatóloga.

LO QUE SÍ: En verano nuestra piel acumula más residuos, por lo que debemos reforzar la limpieza facial. “En los meses de calor es, si cabe, más importante que nunca la limpieza de las pieles acneicas para retirar restos de sudor, cosméticos, crema solar… y evitar la obstrucción de los folículos pilosebáceos y la aparición de granos”. Para prevenir las rojeces e irritación, “la limpieza debe hacerse con productos adecuados para este tipo de pieles”.

También es recomendable exfoliar una o dos veces en semana. Cuando retiramos las células muertas ayudamos a renovar nuestra epidermis. Este paso es más relevante en verano.

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2. PROTECTOR SOLAR
El fotoprotector es un paso fundamental durante todo el año, pero más en verano, época en la que el daño de la radicación solar se intensifica. Emplear cremas específicas tiene un doble beneficio para las personas con tendencia acneica: por una parte, evita la sequedad cutánea y protege la piel de los rayos UVA y UVB, y por otra, evita la aparición de manchas y marcas.

LO QUE NO: “Los dermatólogos insistimos en que las personas con acné deben usar filtros solares para evitar quemaduras, fotoenvejecimiento y cáncer de piel, aunque en su caso deban decantarse por fórmulas no comedogénicas y oil free”.
Por mucho que lo oigamos todos los años, el verano no quita los granitos. “Los baños de sol resecan la piel y multiplica el riesgo de sufrir acné estival, directamente ligado a las épocas de exposición solar”, señala Rogel. El sol ejerce un efecto antiinflamatorio transitorio que alivia el acné, pero solo de forma temporal: “A menudo se produce un efecto rebote con un empeoramiento posterior. Debemos recordar que la causa del acné es la hiperproducción de sebo, un factor que no se reduce con la exposición solar”.

LO QUE SÍ: “Siempre se debe utilizar un protector solar específico para pieles acneicas, para evitar así un aporte extra de grasa que pueda empeorar el acné sin dejar de defendernos del sol. Tanto si tenemos lesiones activas de acné como marcas residuales, es importante protegerse de forma adecuada para evitar que aparezcan hiperpigmentaciones en esas zonas”, señala la doctora María Rogel.

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3. MAQUILLAJES LIGEROS
LO QUE NO: Un error muy común para tratar de disimular los granos es taparlos con bases de maquillaje demasiado densas que obstruyen los poros y favorecen la aparición de más cantidad de ellos y el empeoramiento del acné.

LO QUE SÍ: Se recomiendan productos que no obstruyan el poro: “Si nos maquillamos es mejor utilizar preferiblemente bases de textura ligera tipo BBcream o polvos que eviten la obstrucción del poro y la aparición de granitos”.

4. BÁSICOS
LO QUE NO: Aunque se trata de una regla que debemos seguir durante todo el año, algo que nunca debemos hacer es tocarnos los granos. Tal y como explica la doctora María Rogel, manipular cualquier lesión cutánea “favorecerá el riesgo de hiperpigmentaciones postinflamatorias y cicatrices permanentes al exponernos al sol”, haciendo de las marcas algo permanente.