La fibra óptica es un medio de transmisión de datos mediante impulsos fotoeléctricos y
que se lleva a cabo a través de un hilo muy fino construido en vidrio transparente u otros
materiales plásticos. Es por este fino cable por donde se transfiere una señal luminosa
desde un extremo del cable hasta el otro.

El uso más extendido de la fibra óptica es el de transportar datos a grandes distancias.
Su principal ventaja es que tiene un ancho de banda mucho mayor que el de los cables
metálicos, por lo que ofrece una menor pérdida de datos a mayores velocidades de
transmisión.

Componentes de la fibra óptica
La fibra óptica está formada por tres componentes principales:
● El núcleo que transporta la luz
● El revestimiento que rodea el núcleo
● El recubrimiento que protege la fibra interior

El núcleo es la parte más pequeña de la fibra óptica y, generalmente, está hecho de
vidrio (dióxido de silicio muy puro) o plástico. Lo más importante del núcleo es que esté
fabricado en un material muy transparente. Durante este proceso se utilizan dopantes como la germania, el pentóxido de fósforo o la alúmina.

Además, el núcleo de la fibra óptica puede fabricarse en diferentes diámetros y pueden ir
desde los 3.7 hasta los 200 micrómetros. Los que se emplean en telecomunicaciones
suelen tener 9, 50 y 62.5 micrómetros.

El revestimiento es la parte que rodea el núcleo. Por lo general, para su fabricación se
emplea el mismo material de vidrio que el núcleo y a base de dióxido de silicio. El
revestimiento también puede poseer diámetros diferentes, aunque los más utilizados son los de 125 y 140 micrómetros.

El recubrimiento es una capa generalmente incolora que protege la fibra óptica y es la
encargada de absorber los golpes, los rasguños y la humedad que podrían dañar el
revestimiento. Su única misión es proteger la fibra y cuenta con un diámetro que puede ir de los 250 a los 500 micrómetros.

Materiales como la silicona, el carbono y la poliamida son los que suelen utilizar en los
recubrimientos de las fibras ópticas situadas en entornos hostiles.

La fabricación de la fibra óptica
La fibra óptica se fabrica con un proceso de alta tecnología. Consiste básicamente en la
construcción de tubos de vidrio, llamados preformas, que se funden hasta obtener un
filamento fino o un pequeño hilo continuo del grosor de un pelo. De una preforma se pueden sacar kilómetros y kilómetros de fibra que conduce la luz.

Los tubos de vidrio o preformas se sumergen en ácido fluorhídrico para eliminarles
cualquier resto de manchas. A continuación, se colocan en tornos para girar y se calientan a altas temperaturas hasta fundirse por los extremos y así poder fusionar los dos conductos.

Cuando la longitud es la adecuada, se introduce una mezcla de compuestos (sílice y
germanio) en las estructuras y se vuelve a girar y a calentar.

El calor provoca la aparición de un polvo blanco que se sedimenta en el interior del tubo,
dando lugar al núcleo de la fibra óptica.