Aunque también son un problema estético, en realidad las varices son una alteración de la salud que hay que vigilar y prevenir cuanto antes. Un combo de tratamientos, cosméticos y sencillos consejos te ayudarán a conseguirlo.


No solo pueden acomplejarte a la hora de enseñar las piernas, sino que las varices pueden llegar a ser muy dolorosas y molestas. Entre un 15% y un 20% de la población las padece, aumentando este porcentaje con la edad y el sexo: las mujeres tenemos casi el doble de probabilidades de sufrirlas.

No desesperes, por suerte existen tratamientos, cosméticos y recursos sencillos que te ayudarán a prevenirlas, aliviarlas y hacerlas desaparecer.

¿Cómo se producen?

El sistema circulatorio está constituido por venas y arterias. Las venas son las encargadas de llevar la sangre al corazón. Para facilitar este trabajo tienen una válvula en su interior que impiden el efecto retorno y que la sangre vaya hacia atrás y siga su camino hacia arriba, es decir, hacia el corazón.

¿Qué ocurre? En ocasiones esas válvulas se vuelven incompetentes, por lo que el retorno venoso se dificulta y la sangre queda retenida en las venas. Si esto persiste con el tiempo, las venas terminan por inflamarse, aumentando su tamaño, y se crean las conocidas varices.

¿Solo aparecen en piernas?

Estamos acostumbradas a hablar de las varices que aparecen en las piernas, pero este problema también puede darse en otras zonas menos frecuentes, como el tubo digestivo (varices esofágicas, anales) y la zona pélvica.

Razón por la que no hay una única forma de variz, sino varias y se pueden encontrar en cualquier parte del organismo, interna o externamente. Lo que ocurre es que las varices más evidentes son las que están más expuestas y más molestan, las que tenemos en las piernas.

Hay distintos tipos

En las pantorrillas, en la parte de atrás de las rodillas, en el arco del pie, en los muslos… Las varices no tienen reparo en hacer su aparición. Eso sí, no todas son iguales,
en las piernas, identificamos tres tipos de variz, según su tamaño y la problemática que conllevan.

Las llamadas tronculares son vasos de gran tamaño que pueden provocar síntomas de pesadez en las piernas, dolor o calambres y con el paso del tiempo, cambios en la coloración de la piel y ulceras varicosas, afectando así a la calidad de vida. Conviene tratarlas no solo por estética, sino por salud.

En segundo lugar se encuentran las denominadas varices reticulares, que son vasos verdosos normalmente ondulados y de menor calibre que las tronculares. El dolor y la pesadez son menos frecuentes y el efecto que produce sobre la circulación es menor. Por último, están las arañas vasculares, que son finas y de color rojizo. Este tipo es el más frecuente y casi todas las mujeres tenemos en alguna zona.

varices

La genética influye

Las causas de sufrir varices son variadas, pero la genética influye en un 80% el riesgo de sufrirlas. Pero además, su aparición también se ve favorecida por diferentes factores como la obesidad, el embarazo, el sedentarismo, la edad (aumenta en personas mayores) o profesiones que requieran estar mucho tiempo de pie, como dependientas o camareras. ¡Ojo! Porque estar más de 5 horas de pie o más de dos sentadas son factores que agravan el problema.

¿Las varices duelen?

En muchas ocasiones, las varices no producen síntomas y son únicamente un problema estético. Pero en otras pueden presentar acumulación de líquido e hinchazón en las piernas, sobre todo en la zona de los tobillos.

Dolores, calambres, pesadez y piernas cansadas son otros inconvenientes que también pueden aparecer con frecuencia. Estas molestias pueden empeorar si se está mucho tiempo sin realizar ninguna actividad física, ya que provoca una sensación de quemazón u hormigueo por las piernas.

¿Se pueden prevenir?

Todos los expertos coinciden en que sí es posible prevenirlas. ¿La mejor manera? Con cosas tan sencillas como controlar el peso durante toda la vida, hacer ejercicio de forma regular, evitar los anticonceptivos orales si se tiene predisposición a padecerlas y procurar no estar demasiado tiempo seguido de pie o sentada.

Pueden mejorar

Y si ya han aparecido también existen algunos gestos fáciles que te ayudarán a reducir las varices:

Camina de puntillas

La presión que hace el músculo al contraerse facilita el retorno venoso. Primero, da pasitos suaves caminando descalza de puntillas: hacia delante y hacia atrás. Después, anda durante 2 minutos marcando el paso de forma exagerada y apoyando bien la punta del pie.

No cruces las piernas

Esta postura comprime las venas, de modo que dificulta el flujo natural de la sangre. Aunque cuesta mucho desprenderse de ese hábito, debes evitarlo a toda costa.

Masajéate con las manos

Date automasajes cada noche. Hazlo con ambas manos, empezando por los dedos de los pies y subiendo suavemente hasta la ingle por los dos lados. Insiste en los muslos con movimientos circulares y repite con la otra pierna. Para potenciar sus beneficios
puedes usar geles con efecto frío.

¿Duchas frías? Sí, gracias

El contraste de temperatura favorece la elasticidad de las venas y proporciona una gran sensación de alivio en las piernas ante molestias como el dolor. Lo ideal es alternar duchas de agua fría y caliente, pero acaba siempre con fría (lo máximo que aguantes) para activar la circulación.