Te enseñamos cómo distinguir a los granos internos de los granos normales y cómo acabar con ellos.


Sabemos que tener imperfecciones en la piel no es del agrado de nadie. Por desgracia, normalmente no es algo que podamos elegir: podemos cuidar nuestra alimentación, mantener una dieta equilibrada y hacer deporte, pero hay otras circunstancias que se nos pueden escapar de las manos, como las horas que descansamos o, principalmente, las alteraciones hormonales.

Son estas las que suelen causar la aparición de granitos en la piel, que nos pueden molestar más o menos. Pero, si hay algo que incordia a todo el mundo, es un grano interno.

Los granos internos los identificamos porque son de color rojizo y tienen bulto, pero no tienen el punto central blanco de pus tan característico. Son también llamados granos enquistados, y suelen causar más dolor que las espinillas normales. Además, apenas son accesibles y son muy difíciles de eliminar.

A todos nos molestan este tipo de protuberancias en la piel, y queremos deshacernos de ellas pero, ante todo, sin dejar marcas. Lo primero que tienes que hacer es olvidarte de apretarlos por muy tentador que sea, ya que lo único que conseguirás es que pueda quedar una cicatriz muy profunda en tu piel que casi ningún cosmético podrá arreglar. Te enseñamos cómo prevenir estos granitos y cómo tratar tu piel para evitar su aparición.

¿Por qué surgen los granos internos?

Al igual que el resto de granos, los granos enquistados se producen por una obstrucción de los poros, produciendo una cantidad de sebo excesiva que satura los mismos. Las bacterias se multiplican y la zona se inflama, dando lugar a los granitos de la piel.

En el caso de los granos internos, los poros que son bloqueados por el sebo están en niveles mucho más profundos de la dermis, de ahí que no se manifieste la puntita blanca en la superficie de la piel, sino que se origina una inflamación que empeora la apariencia de nuestra piel e incluso nos genera dolor.

Debemos tener cuidado al presionar este tipo de granos, ya que son muy difíciles de eliminar del todo, y al no hacerlo podemos empeorar la situación, haciendo que las bacterias se extiendan y que la inflamación empeore.

Los granos internos suelen surgir, sobre todo, por:

  • Utilizar productos cosméticos que son comedogénicos o que irritan nuestro tipo de piel.
  • Sufrir estrés.
  • El uso de la mascarilla, que produce el llamado maskné.
  • La contaminación presente en el ambiente de nuestras ciudades.

Lo ideal es evitar este tipo de situaciones, pero, por lo general, esto se escapa de nuestras posibilidades, ya que rodean nuestro medioambiente. Por eso te damos una serie de consejos y remedios naturales para prevenir los granitos a pesar de estas circunstancias.

Remedios naturales para prevenir granos internos

Por supuesto, puedes utilizar antibióticos tópicos si te los receta tu médico o tu dermatólogo, pero, para evitar la aparición de estos granitos, lo mejor es que te armes con unas buenas mascarillas cuando notes que están apareciendo poco a poco. Las mejores son:

  • De arcilla verde: este ingrediente es especialmente secante, por lo que absorberá el exceso de sebo. Debemos mezclar dos cucharadas de arcilla verde con cuatro de agua. Después aplicaremos la mezcla en el rostro y dejaremos actuar durante 20 minutos.
  • De aloe vera: esta planta es casi milagrosa, y es que sus beneficios para la piel son infinitos. Sus propiedades antiinflamatorias bajarán la hinchazón del grano. Mezcla unos 100 gramos de la pulpa del aloe vera con una cucharada de yogur natural, y déjalo actuar sobre la piel durante unos 15 minutos.
  • De fresa: machaca cinco fresas y añádeles una cucharada de miel. Deja actuar unos 20 minutos y aclara bien con agua tibia.
  • Infusión de manzanilla: para este remedio tienes que hervir dos litros de agua con un montoncito de flores de manzanilla. Cuando haya vapor, acércate a la olla y tápate con una toalla para que el vaho se acumule en tu rostro y penetre en los poros. Ten cuidado de no quemarte.
  • Aceite de árbol de té: este es otro de esos ingredientes milagrosos, con múltiples funciones para la piel (incluso para los piojos). Sus propiedades antibacterianas lo convierten en uno de los remedios más efectivos contra cualquier grano. Para ello, debes aplicar dos gotitas en un bastoncillo y ponerlo sobre la zona afectada un par de veces al día con la cara limpia. Ten cuidado con el exceso de uso, pues puede resecar la piel.

¿Cómo prevenir los granos internos?

Hay una serie de consejos que puedes seguir cuando todavía no tienes ningún granito, para evitar que aparezcan a toda costa. Estos trucos son:

  • Lo primero que debes hacer es lavarte la cara por la mañana y por la noche. Si la limpias más veces, eliminarás el pH de tu piel, y ésta generará más sebo para rehidratarse. Cuanto más sebo se produzca, más riesgo habrá de que aparezcan granos.
  • No te frotes la cara. Instintivamente, cuando nos lavamos, nos secamos la cara con movimientos un tanto bruscos con la toalla. Esto irrita la piel y favorece la aparición de granitos, por lo que debes evitar este tipo de movimientos y apostar por secar la cara a toquecitos. Cuando te acostumbres, te resultará mucho más agradable y tu piel lo agradecerá.
  • Utiliza productos no comedogénicos, es decir, que no produzcan granitos. También deberías pasar a utilizar productos libres de aceites, ya que estas grasas obstruirán tus poros y darán comienzo a la aparición de granitos.
  • Lava a menudo los almohadones y las toallas. Aunque te acuestes con la cara limpia y te la laves, la piel va desprendiendo células muertas y bacterias que se depositan sobre estos tejidos y se van acumulando, penetrando en nuestra piel mientras descansamos y obstruyendo los poros.
  • Si los granitos son un problema habitual en tu piel, ve al dermatólogo, sobre todo para que pueda descartar cuestiones más serias y que pueda ayudarte a hacerlos desaparecer lo antes posible.