Cada año se diagnostican en España 2.500 nuevos casos, pero llevar una vida saludable, acudir a revisiones periódicas y evitar malos hábitos como el tabaco, pueden ayudar a prevenirlo.


Lamentablemente, el cáncer de útero es uno de los tumores ginecológicos que más afectan a las mujeres, sólo superado por el cáncer de mama. Te contamos lo que debes saber (y hacer) para detectarlo pero, sobre todo, para prevenirlo.

¿Qué es?

El útero es un órgano que forma parte del sistema reproductor de la mujer y está localizado en la pelvis. Consta de dos partes: el cuerpo del útero, donde se desarrolla la gestación, y el cuello o cérvix que es el canal que conecta la parte inferior del útero con la vagina. El cáncer se produce cuando las células normales del cuello del útero empiezan a crecer de manera descontrolada.

¿Cuáles son sus causas?

Existen varios factores de riesgo que están relacionados con la incidencia del cáncer de útero.

  • El más importante es la infección por el virus del papiloma humano (VPH), ya que éste está presente en el 99% de los casos. La mayoría de las infecciones del virus suelen ser benignas y remiten de manera espontánea, es decir, no producen cáncer, sin embargo, en algunas mujeres aparecen lesiones precancerígenas en la mucosa del cuello.

    Es más frecuente en mujeres de 40 años en adelante, ya que el contagio suele ocurrir entre los 20 y los 30 años, pero el tumor se va desarrollando a lo largo de 10-14 años hasta que empieza a dar señales. El VPH se transmite de persona a persona mediante las relaciones sexuales y el riesgo de infección aumenta si la actividad sexual comienza a edades tempranas o la mujer tiene muchos compañeros sexuales.

    El consumo de tabaco. Las mujeres que fuman (o están expuestas constantemente al humo) tienen dos veces más posibilidades de desarrollar el cáncer que las no fumadoras.

  • Embarazos a temprana edad. Aquellas que han tenido su primer embarazo a término antes de los 17 años son casi dos veces más propensas a tener cáncer de útero en un futuro que las que lo hicieron a los 25 años o más.
  • Uso prolongado de anticonceptivos. Tomar píldoras anticonceptivas por períodos prolongados aumenta el riesgo de cáncer de cuello uterino, aunque este riesgo se va reduciendo nuevamente después de suspenderlas.
  • La obesidad. Las mujeres que padecen sobrepeso también tienen un 20% más de probabilidades de desarrollar cáncer de útero. Esto se debe a que la grasa aumenta nuestra exposición a los estrógenos, unas hormonas estrechamente relacionadas con este tipo de tumor.

¿Qué sintomas lo delatan?

Los síntomas más comunes son el sangrado vaginal sin causa aparente y fuera de la menstruación, flujo vaginal alterado con mal olor, dolor abdominal o pélvico constante que puede empeorar al ir al baño o durante las relaciones sexuales, ganas de orinar más frecuente y pérdida repentina de peso.

¿Cómo se confirma?

Lo habitual es hacerse una citología cervicovaginal o test de Papanicolaou. Es una prueba sencilla, rápida e indolora que consiste en tomar muestras de células de zonas diferentes de la superficie del cuello uterino para examinarlas al microscopio y detectar las lesiones que puedan tener riesgo de cáncer.

¿Cómo se trata?

Principalmente con radioterapia o quimioterapia, pero si estos tratamientos no son suficientes y es necesario extirpar el útero, actualmente existen técnicas más sencillas y que permiten una rápida recuperación de la paciente. Por ejemplo, si el útero no es muy grande (hasta 11 cm) la intervención se realiza por laparoscopia (pequeños cortes para introducir el instrumental y una minicámara). Si el útero sí supera ese tamaño, se practica una incisión en el abdomen. En algunos casos, también se puede intervenir a través de la vagina.

4 consejos para prevenirlo

1- Controla tu peso
La grasa es mucho más que una reserva de combustible para el organismo, ya que desempeña un papel clave en la producción de determinadas hormonas que pueden favorecer el desarrollo de células cancerígenas, como los estrógenos. También los cambios bruscos de peso pueden ser un factor de riesgo, así que si buscas adelgazar hazlo con cabeza y no tengas prisa.

2- Incluye alimentos anticáncer
Aunque ninguna dieta garantiza que estemos completamente libres de padecer un cáncer, una alimentación saludable y equilibrada es una herramienta eficaz para prevenir esta enfermedad. El brócoli, las coles, el repollo y la coliflor no pueden faltar en tu dieta, ya que refuerzan las defensas y eliminan los radicales libres.

También las fresas, arándanos, frambuesas, cerezas y grosellas son ricas en ácido elágico, un componente que protege contra las sustancias cancerígenas que se encuentran en el medio ambiente, de manera que una vez que entran en el organismo evitan que se vuelvan malignas. ¿Más? El tomate contiene licopeno, un poderoso antioxidante que ha demostrado su eficacia a la hora de combatir el cáncer de útero, mama o próstata.

3- Deja de fumar ya
La Organización Mundial de la Salud estima que el 22% de las muertes por cáncer tienen su origen en este mal hábito. El humo del tabaco contiene más de 4.000 sustancias químicas. De ellas, más de 50 son carcinógenas, como los alquitranes utilizados para asfaltar carreteras, el tolueno o el arsénico. Por tanto, si fumas proponte dejarlo ya, pero además, recuerda mantener tu casa libre de humos para evitar la exposición del resto de familiares.

4- Usa siempre preservativo
El uso del preservativo reduce el riesgo de infección por cualquier VPH (Virus del Papiloma Humano), del sida y otras enfermedades de transmisión sexual. Realizarse citologías periódicas (al menos una vez al año) también es fundamental para apreciar si existen anomalías de cualquier tipo.