Para que los pies no sufran es fundamental conocer cuáles son las características indispensables que deben tener nuestros zapatos. ¿Las conoces?.


Los pies son la base de nuestro cuerpo y soportan un gran peso durante todo el día. Por ello, es fundamental elegir bien el calzado que usamos, ya que si no brindan flexibilidad de movimiento pueden ocasionar multitud de lesiones. En esto debes fijarte para elegirlos. ¡Toma nota!

Material

Lo más importante es que sea transpirable, para evitar la humedad producida por la sudoración. Además, si el zapato permite respirar a los pies, también pueden evitarse hongos e infecciones, ya que de esta forma se mantiene a raya el calor y la humedad que las provocan. La piel, el cuero y las telas suaves suelen dar buen resultado, pero debes fijarte en que no estén fabricados con tejidos ásperos ni tengan costuras internas que puedan rozar en exceso.

Suela

Siempre debe estar formada por un material blando y flexible, para amortiguar todo lo posible espolones y callos en la planta del pie. El grosor de la suela conviene que no sea ni demasiado fino, porque no protegería de las irregularidades y pequeños objetos del suelo, ni demasiado grueso, porque limitaría la movilidad del pie. Unos 2 centímetros es lo ideal para que ayude a mantener una correcta postura de la columna vertebral. También es aconsejable que sea antideslizante, dado que favorece el agarre y evita los resbalones.

Horma

Las formas demasiado estrechas en la punta pueden ser el origen de futuros juanetes y deformaciones en los pies. Por eso es imprescindible que el zapato se adapte perfectamente a nuestra anatomía. Y nunca te compres un calzado que te quede prieto pensando que puede ceder, porque si los materiales son de buena calidad, jamás deben ensanchar.

Talla

Aunque no lo creas, es conveniente comprar los zapatos a última hora de la tarde, cuando los pies están algo hinchados debido a la actividad de todo el día. De ese modo, evitarás que queden muy comprimidos nada mas ponértelos. Además, siempre pruébate los zapatos de pie (no sentada), ya que el pie se ensancha cuando soporta todo nuestro peso.

¿Tacón? Sí, pero en su justa medida

Salud y comodidad

Hay una regla básica a la hora de usar zapatos de tacón: éstos deben amoldarse al pie y no al revés. Por ello es necesario escoger un tacón bajo, ancho y con la puntera amplia, para que los dedos dispongan de suficiente espacio.

Los tacones más recomendados son aquellos que tienen una altura entre los 3,8 y los 5 centímetros. Además, si incluyen algo de plataforma, mejor.

Ojo, pasan factura

Los zapatos que van desde los 8 a los 15 centímetros de tacón pueden llegar a ser muy peligrosos, porque aumentan las posibilidades de sufrir varices, juanetes e incluso torceduras. Pero no solo eso, esa altura hace que los dedos de los pies carguen con todo nuestro peso, y la reacción se extiende por todo el cuerpo, llevando a cabo un desequilibrio general que comprende la espalda, la pelvis y las rodillas. Déjalos solo para ocasiones especiales.