Las madres son como son, con sus virtudes y sus errores. Aceptarte a ti misma y trabajar en mejorar cada día, te hará ser el mejor ejemplo para tus hijos. ASESORA: Paz Calap. Autora del libro «Quiero paz», Coach y Experta en mindfulness.


Recuerdo una frase que escuché de una madre del colegio de mis hijos cuando el mayor tenía 6 años y el pequeño 3, hace ya 10 años: ”Ser madre no siempre es divertido”.

En ese momento pensé que además de no ser siempre divertido, no es fácil porque nadie te enseña cómo hacerlo bien. Las herramientas para ser madre las vas adquiriendo según vas aprendiendo. Porque a ser madre se aprende siendo madre, no queda otra.

Me di cuenta, desde el momento en que nacieron mis hijos, que ser madre es un regalo de la vida. Ellos son unos de nuestros grandes maestros, los que nos van a dar la oportunidad de desarrollar la paciencia, el amor incondicional, la perseverancia, la confianza, la compasión, la determinación y la humildad.

Me gusta pensar en la creencia ancestral Kundalini de que los niños eligen a los padres de los que nacer. Según esta teoría nuestros hijos han elegido nacer de nosotras y también de sus padres y, aunque en un principio no comprendan para qué e incluso piensen que podrían tener una madre o un padre “mejor”, con el tiempo entenderán muy bien que formamos parte de un plan superior que la vida tiene para ellos.

Edúcales con libertad

A los niños hay que darles libertad física y emocional en las distintas etapas de su vida. Cuando empiezan a andar nos puede dar miedo que se caigan, sin embargo, cuando pasa el tiempo nos damos cuenta de que cada una de las caídas eran necesarias para que aprendieran a levantarse y tomaran confianza con la vida.

Déjales libertad para tener sus propias experiencias en cada momento de su vida, observando de cerca sus movimientos y estando muy atenta a sus necesidades. No van a estar toda la vida viviendo contigo y sobreprotegerlos puede ser contraproducente.

La libertad les da opción para decidir, equivocarse y aprender. Confía en que la vida les va a poner delante las experiencias que han de vivir para tener una vida plena.

Quiéreles tal y como son

Cuando no somos madres pensamos que nuestros hijos van a ser como esos niños ideales que salen en la televisión y las revistas. Esos niños aparentemente perfectos son parte de un guión, no son reales. Tus hijos seran imperfectos, te pondrán a prueba, reaccionarán de manera rebelde o “poco acorde con la educación que les estás dando”.

Si tú estás en equilibrio físico y emocional, comprenderás, más allá de lo que esté sucediendo, que todo forma parte de un mismo proceso de aprendizaje: el suyo como hijo junto al tuyo como madre.

Durante su vida, quizás tu hijo pase por distintas etapas donde sus gustos vayan variando, buscando su identidad. No le juzgues y acepta sus gustos tal y cómo son, interésate por lo que le gusta en ese momento e investiga sobre ello.

Te va a dar la posibilidad de hablar con él e intercambiar opiniones.

Ponte en su lugar

Tienes una gran ventaja y es que antes de ser madre, has sido hija y esto te da muchas tablas. Por favor, no te olvides de esto mientras tus hijos crecen, sean niños o adolescentes. Ellos están aprendiendo cada día a vivir. Igual que tú.

La diferencia es que tú eres la persona adulta, la que ha de comprender con equilibrio el momento que el niño está viviendo y ponerte en su lugar para poder ayudarle con mucho amor y compasión. Muchas veces no es necesario ni hablar, con que sienta que estas con él y que puede contar contigo es suficiente para que se encuentre seguro y confiado ante la vida.

Igualmente, es muy interesante que tú realices tu propio proceso como adulta: una terapia psicológica, un proceso de coaching, un curso de desarrollo personal…

Así te sentirás mejor y todo será más fácil, como persona en general y como madre en particular.

¡Si quieres, puedes!
niños

¿Crees que eres una madre equilibrada?

Es fundamental que cuides de tus cuatro pilares: el cuerpo, los pensamientos, las emociones y el ser. Observa qué hábitos tienes respecto a estos cuatro pilares y, si son dignos de ser ejemplo para tus hijos, mantenlos. Si por el contrario son hábitos tóxicos o poco saludables, deshazte de ellos lo antes posible. Te propongo que te hagas estas preguntas para que midas y seas consciente de tu equilibrio en los cuatro pilares:

Pilar 1: Tu cuerpo

1. ¿Comes de manera saludable y consciente?
2. ¿Mueves tu cuerpo todos los días caminando o practicando algún deporte?
3. ¿Estiras tu cuerpo por la mañana al levantarte y por la noche antes de dormir?
4. ¿Duermes 8 horas y te levantas descansada y de buen humor?
5. ¿Utilizas productos saludables para tu piel?

Pilar 2: Tus pensamientos

1. ¿Eres amable contigo misma y con los demás?
2. ¿Te regalas palabras de ánimo y comprensión?
3. ¿Te valoras a ti misma y te sientes única?
4. ¿Eres paciente y perseverante?
5. ¿Vives con ilusión por algo que te guste y lo practicas?

Pilar 3: Tus emociones

1. ¿Eres consciente de tus emociones y no las reprimes o te dejas llevar por ellas?
2. ¿Utilizas el cariño y la compasión al comunicarte contigo misma y con tus hijos?
3. ¿Te muestras como una persona íntegra ante tu pareja y tus hijos?
4. ¿Aceptas tus propios errores y los de tus hijos como parte de vuestro aprendizaje?
5. ¿Comprendes a tus hijos y estas dispuesta a ayudarles en todo momento?

Pilar 4: Tú misma

1. ¿Te tomas un respiro, haciendo un descanso de tu papel como madre, en momentos de tensión?
2. ¿Dedicas tiempo de silencio o meditación para ti?
3. ¿Te conectas con la naturaleza?
4. ¿Te ríes al menos un rato cada dia?
5. ¿Vives a gusto en tu cuerpo y lo honras y cuidas cada día como se merece?