La deshidratación es el principal problema de la piel tras el verano, pero también pueden aparecer las temidas manchas solares. Un combo de cosméticos, alimentación adecuada y pequeños trucos, te dejarán la piel como nueva.


EL mismo modo que preparas tu piel para ponerte bajo el sol con protectores solares seguros, después de la exposición también debes prestarle mucha atención. No hay duda de que los rayos de sol nos aportan energía, ayudan a sintetizar la vitamina D y reducen el estrés, pero siempre en dosis cuidadas y medidas, ya que en exceso puede acarrear graves consecuencias, llegando incluso a provocar enrojecimiento y quemaduras. Toma nota de cómo puedes solucionar estos problemas.

Principales problemas

1. Deshidratación. Las altas temperaturas, el cloro de la piscina o la salitre del mar hacen que tu piel pierda humedad.

2. Envejecimiento de la piel. El sol provoca fotoenvejecimiemiento y desencadena la acción de los radicales libres, por lo que aparecen las arrugas y la flacidez cutánea. Las fibras de colágeno y elastina se vuelven más rígidas con lo que la piel pierde flexibilidad y se torna menos elástica.

3. Manchas solares. Aparecen en las zonas más expuestas como rostro, escote y manos.

4. Brotes de acné. Debido a que la piel no respira, no se oxigena y provoca que la grasa se acumule en la piel.

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Hidrata, hidrata e hidrata

Una rutina (incluso casi obsesiva) de hidratación es la clave para reparar la piel. Lo ideal es que las cremas hidratantes y nutritivas, aceites o aftersun que elijas incluyan los siguientes componentes:

  • Colágeno y elastina Para mejorar la elasticidad y tersura de la piel.
  • Vaselina y lípidos. Forman una barrera protectora que evita la pérdida de los factores humectantes generados de manera natural, protegiendo así la piel de la pérdida de agua.
  • Vitamina A, C o E. Son grandes antioxidantes que ayudan a estimular las células y regeneran la piel.
  • Caléndula y mentol. Activos necesarios para aportar frescura a la piel.
  • Aloe vera. Permiten disminuir los signos de la piel enrojecida.

¿Qué hay que hacer?

Al subir de la playa o la piscina, es importante que sigas este sencillo ritual para que tu piel
se mantenga perfecta.

1. Limpia tu rostro. Antes de darte una buena ducha, limpia tu rostro para eliminar restos de cremas solares, salitre o cloro. Lo ideal es hacerlo con un agua micelar que además tenga una función calmante y ayude a limpiar la piel de forma suave.

2. Una ducha fría. El baño post-solar tiene que ser con agua templada o fría. El agua caliente deshidrata la piel y potencia su descamación, acortando la vida del bronceado. Además, el agua fría también favorece la circulación sanguínea.

3. Hidrata y nutre. Aplica un aftersun para calmar tu piel y refrescarla. Después, cuando se haya absorbido, lo ideal es que te pongas tu tratamiento habitual, ya que contiene más ingredientes nutritivos y reparadores.

4. Realza el tono. Si vas a salir por la noche y quieres brillar como una estrella, apuesta por los aceites secos con con partículas de oro u otro tipo de colorante natural. Estas partículas reflejan la luz y dan brillo a la piel. También puedes mezclarlo con tu crema para dar un punto más de color.

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Trucos en casa

Guarda la crema en la nevera
Así, al extenderla, disfrutarás de una sensación más refrescante. Resulta especialmente agradable en las piernas, ya que también estimula la circulación. También puedes meter una bruma o spray y vaporizarla en la piel para calmarla y refrescarla.

Aloe vera
Tiene un gran poder regenerador y calmante. Haz un corte en las hojas más carnosas de la planta y aplícalo directamente, u opta por un producto que ya lo contenga.

Un baño con bicarbonato
Sumérgete en él durante 10 minutos. No lo hagas durante más tiempo, pues puede hacer el efecto contrario y resecar la piel. Al salir, no te seques con una toalla, deja que sea el aire quien lo haga y no elimines los restos de bicarbonato.

El tónico, en cubitos de hielo
Hazte unos cubitos de hielo con tu tónico habitual. Es ideal para calmar la piel. Aplícalo a través de un masaje ascendente en rostro, cuello y escote al subir de la playa.

Mientras duermes…
Utiliza cada noche de tus vacaciones una mascarilla de ácido hialurónico. Actuará como aftersun pero también combatirá la aparición de radicales libres.

Una infusión con té verde
Si quieres mantener el bronceado durante semanas, lávate el rostro con esta infusión, que es astringente. Después aplica tu tratamiento habitual.

Cómo prolongar el bronceado

Si quieres continuar con ese tono bronceado veraniego que tanto favorece es muy importante que exfolies tu piel pero con cuidado. Date un baño con sal marina y aceites esenciales una vez por semana. La sal te ayudará a eliminar las células muertas, mientras que el aceite aportará un plus de hidratación. Eso sí, si tu piel está muy sensible o quemada, mejor no lo hagas, pues la dañarás.

Utiliza bálsamos hidratantes muy cremosos. Ten en cuenta que cuanto más seca esté tu piel, más rápido se perderá el bronceado.

Apuesta por la nutricosmética. Hay pastillas y perlas prolongadoras del bronceado. Son ricas en betacarotenos, precursor de la vitamina A. También cuentan con algunos antioxidantes y vitaminas C y E. Además, esta última te ayuda a frenar los signos del envejecimiento.