Una higiene agresiva, la falta de limpieza, o simplemente hábitos diarios como escuchar música muy alta, pueden ocasionarnos problemas si no se tratan adecuadamente.


Muchas veces pensamos que sufrir pérdida de audición es solo cosa de personas mayores y un síntoma de la edad, sin embargo, esto no es así. De hecho, los hábitos diarios que llevemos ahora repercutirán significativamente en nuestra salud auditiva de cara al futuro ¡Toma nota y empieza a cuidar tus oídos ya!

  1. Cuidado con el volumen

    Numerosas investigaciones han comprobado que cuando el volumen de la música o la televisión sobrepasa los 85 decibelios, se pueden correr riesgos muy serios en el oído, contribuyendo a perder la audición poco a poco. Además, la continúa exposición a aparatos tecnológicos puede ocasionar una pérdida auditiva casi imperceptible y desarrollar síntomas como zumbidos en el oído, escuchar sonidos constantes, dolores punzantes que aparecen de pronto o, simplemente, perder agudeza auditiva.

  2. Alterna mucho el teléfono

    Hay veces que sin darnos apenas cuenta pasamos horas hablándo por teléfono y, cuando colgamos, sentimos un poco de adormecimiento en ese oído, como si zumbara. Esto es muy perjudicial, así que si vas a estar más de 10 minutos hablando, lo ideal es que vayas pasando el teléfono de un oído al otro para no sobrecargarlo.

  3. La humedad: el enemigo

    Cada vez que te des una ducha más larga de lo habitual o cuando vayas a nadar a la piscina cubierta, recuerda ponerte tapones específicos para ello. Aunque este hábito no es algo que practiquen muchas personas, el hecho de que quede algo de agua en el interior del oído es un riesgo que, a largo plazo puede ocasionar infecciones graves.

  4. No utilices bastoncillos

    Es habitual el uso de bastoncillos de algodón para limpiar la cera del canal auditivo, a pesar de que los médicos desaconsejan esta práctica. Un poco de cera en los oídos no sólo es normal sino que, de hecho, es necesario. El oído es un órgano diseñado para limpiarse a sí mismo y la cera cumple una función: impedir que el polvo y otras partículas dañinas entren en el canal. Además, la inserción de cualquier objeto en el interior de los oídos puede dañar los órganos sensibles como el tambor. En el caso de que haya un exceso de cera, lo mejor es limpiar alrededor del canal suavemente con una toalla húmeda.

  5. Solo productos específicos

    Se deben utilizar unicamente productos indicados parael oído y siempre bajo consejo médico por lo que hay que evitar el uso de aceites, gotas o agua oxigenada, ya que éstos últimos, pueden empujar la cera hacia adentro y dañar el tímpano. Y no solo eso, tampoco se debe abusar del uso de medicamentos tanto de uso tópico como por vía oral, ya que pueden ser perjudiciales para los oídos, como es el caso de los antibióticos, que, a veces, generan resistencias.

  6. Mantén a raya los resfriados

    Debes tener especial cuidado cuando estés sufriendo una gripe o resfriado. Los especialistas advierten de que una infección muy elevada puede llegar a ocasionar una pérdida de audición. Por lo que si sientes dolor en los oídos o tienes fiebre, acude a tu médico cuanto antes para que te ponga el tratamiento más adecuado.

  7. Practica algo de deporte

    Aunque no lo creas, el deporte también es bueno para el sistema auditivo. Caminar, correr o andar en bicicleta, ayuda a que la sangre circule correctamente por todo el cuerpo, incluyendo los oídos. Esto favorece que los elementos internos de los órganos auditivos se mantengan sanos. Eso sí, hay que prestar especial cuidado a los deportes de contacto, que pueden provocar traumatismos en la zona del oído y ocasionar problemas.

  8. Mantén una dieta equilibrada

    No es una tontería, llevar una alimentación adecuada también es un factor importante en el correcto desarrollo del sistema auditivo. Las pasas, las nueces, las verduras de hoja verde y los lácteos son alimentos imprescindibles para cuidar tus oídos.

  9. Y en el avión…

    Si vas a realizar un viaje en coche de muchas horas o tienes que coger un avión, un buen truco (también para los niños) es mascar chicle durante el aterrizaje y el despegue del avión, para anular un poco el efecto del cambio de presión.