Los ojos y oídos se ven más afectados en esta época por factores como los baños en agua salada o con cloro. ¡Cuidado!


Empieza el verano y con él la temporada de piscinas, de pasar horas bajo el sol, de asistir a eventos festivos, de paseos a la orilla de la playa y chapuzones en sus aguas. Todas estas actividades conllevan una serie de riesgos para nuestra salud si no tomamos las precauciones adecuadas. El cuidado del cabello y de la piel suele ser lo que más preocupa, pero no debe ser lo único. Presta atención a tus ojos y oídos.

Precauciones básicas

¿Sabías que factores como el sol, el cloro, el aire acondicionado o las piscinas son sus principales enemigos? Y pueden causar desde una leve molestia, hasta una infección que cause picor y dolor, o problemas más graves como quemaduras en la retina o pérdida de audición.

Pero tranquila, solo necesitas tomar una serie de precauciones para disfrutar del verano y no sufrir ningún percance. ¿Lo más básico qué debes hacer? El empleo de gafas de piscina y de sol y tapones para los oídos.

Ojos

Irritación ¿por qué?

Las piscinas son un importante foco de irritaciones e infecciones oculares. El cloro irrita la conjuntiva del ojo, haciendo que la membrana de la superficie del ojo se enrojezca y se inflame. Además la superficie del ojo se puede secar debido a la falta de lágrimas (queratoconjuntivitis). Algunos patógenos que se encuentran en el agua de las piscinas pueden provocar una inflamación de la conjuntiva del ojo, que produce picor y ardor en los mismos (conjuntivitis). En la playa, la sal también puede producir irritaciones.

¿Qué hago?

Usa gafas de piscina o gafas de buceo para proteger tus ojos del cloro, de la sal marina y de las bacterias u hongos que pueden estar presentes en el agua. Así te protegerás de infecciones e irritaciones. También evita nadar con las lentes de contacto puestas y, si lo haces, usa lentillas desechables de un solo uso.

Sequedad ¿Por qué?

El uso prolongado del aire acondicionado aumenta la incidencia del «síndrome del ojo seco» que ocasiona picores, ardor, visión borrosa, sensibilidad a la luz y sensación de arenilla en el ojo.

¿Qué hago?

Mantén el aire acondicionado entre 21 y 26 grados. Utiliza colirios y lágrimas artificiales para evitar la sequedad ocular. Si usas lentes de contacto, mantenlas limpias y no las lleves más de 10 horas seguidas.

Quemaduras oculares ¿Por qué?

Los rayos UV también dañan los ojos, quemando la córnea y produciendo queratitis superficial (una inflamación de la córnea cuyos síntomas son dolor ocular, enrojecimiento del ojo, lagrimeo…) Una excesiva exposición al sol puede acelerar la progresión de cataratas y producir quemaduras en la retina.

¿Qué hago?

No mires directamente al sol aunque lleves gafas solares. Y cuando te tumbes para tomarlo, que sea con los ojos cerrados, incluso con las gafas puestas, que deben tener filtros protectores homologados. Tampoco lo tomes con las lentes de contacto. Y si las llevas, asegúrate de que son lentes con filtro para rayos UV de buena calidad.

Oídos

Presiones y dolor ¿Por qué?

Es frecuente tras el baño (más en piscinas que en el mar) un intenso dolor, agravado especialmente por la noche. Es conocida como otitis, y se debe a la infección bacteriana de la piel del oído externo, provocada por la entrada de agua contaminada, que puede producir dolor, supuración o pérdida de audición. Se presenta a cualquier edad pero hay más probabilidad de que la padezcan los niños de 2 a 10 años.

¿Qué hago?

El dolor remitirá en 48 horas tras introducir en el interior del conducto auditivo externo unas gotas de antibiótico. También puede limpiarse el conducto auditivo pero sin bastoncillos. Pero lo más aconsejable es prevenir mediante el uso de tapones de baño o bien secando ambos oídos con una toalla o secador a temperatura templada tras los baños.

Infecciones ¿Por qué?

Si te expones a aguas frías continuamente puedes padecer infecciones de repetición, acúmulo de cera y piel y, en casos más graves, una pérdida auditiva por cierre del sistema de conducción del sonido. Conocido como exotosis, se cree que es una respuesta defensiva al frío tras baños repetidos. Se produce de forma lenta pero progresiva, siendo indolente hasta que está en un estado avanzado.

¿Qué hago?

Se recomienda que las personas que realicen frecuentes baños, sobre todo en el mar y en aguas frías, lleven tapones de oídos especialmente diseñados para evitar la entrada de agua. Han de ser de material flexible e hipoalergénico. En el caso de los submarinistas se aconseja el uso de gorros de neopreno que calienten el agua retenida en su interior. También hay que tener cuidado con las zambullidas bruscas en la piscina, sobre todo en aquellas personas con dolores de oído frecuentes, ya que pueden dañar la membrana timpánica.

Enfriamiento ¿Por qué?

La exposición prolongada al aire acondicionado produce un enfriamiento y sequedad de las mucosas nasal, sinusal y faríngea, que da lugar a las conocida rinitis, sinusitis y laringitis, problemas que pueden desplazarse al oído y causar dolor.
Las corrientes de aire en el coche también pueden provocar lesiones auditivas, así como la presión en los viajes en avión.

¿Qué hago?

Evitar la exposición prolongada a los aires acondicionados, hacer una hidratación correcta bebiendo agua y zumos frutales ricos en vitamina C y climatizar a una temperatura no muy baja pueden prevenir la inflamación de las mucosas de la vía respiratoria evitando los temidos catarros de verano.