Almacenar mal la comida en tu nevera te hace perder el tiempo, el dinero e, incluso, la salud. Te damos algunos consejos muy fáciles de seguir para que la conserves de la forma más eficiente.


Es bastante habitual el hecho de tener que tirar a la basura determinados alimentos porque se nos han estropeado. Ya sea porque se ha pasado la fecha de caducidad o por la aparición del temido moho o de un olor desagradable, acabamos desechándolos.

En ocasiones se debe a una compra mal planificada en la que hemos adquirido alimentos perecederos que no necesitábamos o no hemos podido consumir, pero la mayoría de las veces el motivo es un mal almacenamiento.

Meter los alimentos en el frigorífico o en el congelador sin orden ni concierto no vale, y muchas veces es innecesario. Cada alimento tiene su lugar y si los colocas debidamente, evitarás perder dinero y padecer infecciones alimentarias.

Dentro del frigorífico

Los alimentos se conservan más tiempo en la nevera porque se ralentiza diez veces el proceso degradante. Pero para ello, es necesario que la temperatura sea la adecuada: entre 2 y 4 grados durante todo el año.

En cuanto a la colocación de los alimentos, lo recomendable es poner los más perecederos, como las frutas y verduras, en los estantes o cajones inferiores, que es la zona más fría.

neveraLos demás los colocaremos en los intermedios y superiores, teniendo en cuenta que siempre hay que separar los alimentos crudos de los cocinados para que no haya riesgo de contaminación.

Si tienes restos de comida, procura que se enfríen lo más pronto posible y mételos en contenedores herméticos: la comida 3 horas fuera de la nevera se reseca. Por otra parte, si quieres guardar conservas ya abiertas, acuérdate antes de cambiarlas de envase. No se deben dejar en sus latas originales. No olvides que los alimentos de origen animal, carnes y pescados, deben conservarse dentro del frigo.

En la zona de la puerta, que es donde hay más pérdidas de frío, puedes almacenar los alimentos que tengan menos riesgo de estropearse, como el chocolate o la mantequilla.

Fuera del frigorífico

No todos los alimentos tienen que estar obligatoriamente dentro del refrigerador. Por ejemplo, hay algunos de origen vegetal que pueden estar fuera, entre ellos, los tomates, las cebollas o los ajos, que además tienen un olor intenso que es posi

ble que impregne otros alimentos. Todos los productos que estén fuera de la nevera, debes guardarlos en un lugar seco, nunca en el suelo y bien rotulados. Ten presente que una vez que abras los botes de encurtidos o las mermeladas, los deberás conservar en la nevera.
Por su parte, los aceites es recomendable que permanezcan en sitios oscuros.

En el interior del congelador

Congelar bien los alimentos tiene su técnica. El proceso comienza desde el supermercado, ya que si se trata de productos congelados, hay que comprarlos en un lugar cercano, cogerlos justo cuando ya se esté en la cola para pagar y guardarlos en una bolsa de congelados.

Al llegar a casa, hay que meterlos inmediatamente en el congelador sin olvidarnos de poner la fecha si se trata de un producto fresco. La vida útil de los congelados está entre 6 meses y 1 año. Recuerda que si vas a congelar verduras, antes debes lavarlas.

El congelador mantiene los alimentos, pero no mejora su calidad. La forma de colocar los alimentos aquí no es tan importante, hazlo de una forma cómoda y lógica. La temperatura también es fundamental.

Si se trata de periodos cortos, sirve con 12 grados, pero para periodos prolongados, lo recomendable es entre 18 y 24 grados. En cuanto al descongelado, muchas veces nos dejamos llevar por las prisas y lo hacemos de mala manera metiendo el producto en el micro a toda potencia.

Si no te queda más remedio, no subas de los 300 vatios. Lo correcto es sacar el alimento del congelado el día anterior a que se vaya a consumir y dejar que se descongele dentro de la nevera. Y por último, un alimento descongelado no puede volver a congelarse.
nevera

No debes congelar…

Huevos

Deben mantenerse en la nevera, pero curiosamente, sí puedes congelar solo la clara y aprovecharla para futuras recetas de repostería.

Patata

No se pone mala, pero pierde textura y sabor, ya que al congelarse, la fécula se deshace.

Verduras en crudo

Aquellas verduras que se comen crudas, en especial si son de hoja verde, como la lechuga, no conviene congelarlas, ya que se quedan blandas, ajadas y sin gusto.

Salsas

Mayonesas, salsas rosas, holandesas, emulsionadas o con nata pueden cortarse.

Jamón ibérico

Aunque la parte magra quede en buen estado, la parte grasa tiende a enranciarse afectando mucho al sabor.