Con el paso de los años aumenta la pérdida de colágeno y elastina, los encargados de dar tonicidad y firmeza al cuerpo y rostro. Te descubrimos los secretos para decir adiós a la flacidez y estar perfecta este verano.


Sabías que el exceso de exposición solar es el factor que más acelera la flacidez? También influyen otros factores externos como el estrés, llevar una mala alimentación, la falta de ejercicio, factores genéticos, alteraciones hormonales… Todos ellos provocan la pérdida de colágeno y elastina, que son los soportes que mantienen la firmeza. Al ir desapareciendo, la piel se ‘descuelga’ y es cuando se produce la temida flacidez. No te preocupes, te contamos cómo hacerle frente desde ya.

En el cuerpo…

Por lo general, las zonas más afectadas de la flacidez corporal son los glúteos, el interior de los muslos y la parte baja del brazo. Si quieres evitarlo es indispensable que aumentes las proteínas en la dieta, para fortalecer los músculos del cuerpo y dar firmeza a la piel. La carne blanca (pollo y pavo), el pescado blanco, la clara de huevo, el queso de cabra, las almendras y la soja son tus mejores aliados.

Incluye una ración en cada comida. También los radicales libres provocan la oxidación celular en el organismo, contribuyendo a su flacidez. Para neutralizar su acción, incorpora alimentos antioxidantes como los frutos rojos, kiwi, naranja, bayas de goyi…

Ejercicio clave

Si quieres reafirmar tus piernas y glúteos las sentadillas se tienen que convertir en rutina diaria. Con las dos piernas levemente separadas, dobla las rodillas bajando poco a poco la cadera, pero sin sobrepasar la línea de los dedos de los pies. Mantén la espalda recta, baja la cadera como si quisieras empujar algo hacia atrás con tu trasero y estira los brazos.

Repite 3 series de 15 sentadillas

Si también buscas tonificar tus brazos, coge una mancuerna de 2 kilos con cada mano, inclina el tronco hacia delante y junta las manos con las palmas hacia dentro. Con los brazos extendidos levanta las manos por los costados hasta la altura de los hombros. Mantente así 20 segundos y regresa a la posición inicial. Repite 6 veces.

En el rostro…

A partir de los 40 años, el tejido cutáneo disminuye y los contornos del rostro se desdibujan. Esto se debe principalmente a que la capa grasa del tejido subcutáneo adelgaza y disminuye la producción de colágeno y elastina. Los “anclajes” que sujetan la piel se rompen y como consecuencia se pierde volumen facial.

Para evitarlo lo mejor es apostar por cosméticos que refuercen la producción natural de colágeno, que es la responsable de la tersura en la piel. Ponte crema reafirmante a diario, pero apuesta también por cremas antiedad por la noche, ya que mientras duermes las células trabajan al máximo y se regeneran.

También serán de gran ayuda los productos que contengan resveratrol, porque este activo detiene la glicación de las proteínas, proceso por el que se acumula azúcar en las fibras de colágeno y se producen las arrugas profundas. Igualmente eficaces son los proteoglicanos, que ayudan a las fibras de colágeno a reorganizarse manteniendo la piel hidratada.

Ejercicio clave

Dedica 10 minutos diarios a estirar tu piel y a mover los músculos del rostro. Un ejemplo sería el de poner una gran sonrisa en tu cara y mantenerla durante al menos 20 segundos. Otra opción es articular de forma exagerada todas las vocales varias veces.

En el cuello…

El grosor de la piel de esta área es similar al del contorno de los ojos, es decir, finísimo. Además, se caracteriza por tener una baja elasticidad. Y, por si fuera poco, el cuello está particularmente expuesto a agresiones externas y factores internos, como el envejecimiento natural o la interrupción de la actividad hormonal.

Para combatir la flacidez hay una regla fundamental: es obligatorio desmaquillarlo siempre antes de dormir, usar un buen tónico para equilibrar el pH, y aplicar una crema hidratante adecuada a su tipo de piel. Además, se debe aplicar siempre crema con factor de protección solar 30 minutos antes de salir a la calle.

Ejercicio clave

Coge el cuello con las dos manos y eleva la barbilla echando la cabeza hacia atrás, la punta de la lengua tiene que estar contra el cielo del paladar. Después, con la boca cerrada y la lengua contra el paladar superior, haz círculos en el sentido de las agujas del reloj.

Tensa los muslos

Los hilos tensores son perfectos para acabar con la flacidez de la cara interna de los muslos. El hilo va anclado a una aguja muy fina que sirve de guía a la hora de insertarlo. Una vez introducido, se saca la aguja y el hilo queda colocado en la zona. Inmediatamente, se nota un efecto de tensado.

Resultado: A los 2 o 3 meses de realizado el tratamiento, los hilos se reabsorben y desaparecen, pero la eficacia continúa ya que permanece el entramado de colágeno y elastina que se ha ido formando alrededor de los hilos. El resultado final obtiene su punto álgido de eficacia a los 6 meses y dura entre año y medio y 2 años.

Reafirma tus rodillas

Mediante estos hilos se consigue un lifting corporal inmediato en la zona de las rodillas. En primer lugar se introducen los hilos bajo la piel mediante una cánula muy fina para formar una estructura de soporte en los tejidos. De esta forma se logra un efecto reafirmante a la vez que se estimula la síntesis de colágeno y elastina y por tanto la redensificación de la piel. A continuación se finaliza con inyecciones de ácido hialurónico para potenciar los efectos tensores en la zona tratada.

Resultado: Las rodillas se reafirman desde la primera sesión, aunque los resultados se ven aún más potenciados progresivamente a partir de los 15 días.

Combate la caída

Una de las técnicas más novedosas antiflacidez son los ultrasonidos focalizados. Se trata de un tratamiento antienvejecimiento no invasivo que genera pequeñas líneas de puntos de coagulación de forma muy precisa y a distintas profundidades.

Los puntos de coagulación retraen y tensan el tejido de forma inmediata y, a largo plazo, también reorganizan las fibras de colágeno, aumentando la producción de esta proteína. Así se combate el descolgamiento de la piel facial y cuello desde las capas más profundas.

Resultado: Se consigue elevar cejas, redefinir óvalo facial y tensar. Los efectos se pueden mantener a largo plazo, pero debido a que el proceso de envejecimiento es dinámico se requieren tratamientos de mantenimiento.