Sin embargo, no siempre es fácil. Muchas veces decimos «Sí» cuando nuestro cuerpo grita «No» por miedo, el miedo a que no nos quieran y el miedo a lo que nos podemos perder (FOMO – Fear of missing out). Sin embargo, pocas veces nos focalizamos en lo que ganamos al decir «No» (JOMO – Joy of missing out). Es decir, el disfrute de perderte lo que sea por ser fiel a tu elección.

Cada vez que decimos Sí» por compromiso estamos diciendo que «No» a gastar nuestro tiempo de otra manera, estamos diciendo que «No» a todo lo demás. La buena noticia es que a decir «No» se puede aprender. De hecho, es algo que trabajamos a menudo en los procesos de Coaching.

Si cuando tenemos un problema de salud acudimos al médico o cuando queremos mejorar la salud física nos apuntamos a un gimnasio, ¿por qué no nos planteamos entrenar la mente y las emociones para vivir una vida satisfactoria? Ixi Ávila, coach de Inteligencia Emocional.

«La Inteligencia Emocional es el arte de entender y gestionar tus emociones, sentimientos y relaciones. Es una habilidad que se puede aprender a cualquier edad y no es necesario que te pase nada (siempre nos pasa algo) para empezar un proceso de coaching. Con que tengas metas y aspiraciones, con que estés vivo, te pueden venir bien estas herramientas», aclara Ixi Ávila.

Conoce tus prioridades y valores para tener claridad

¿Sabes decir NO sin sentirte culpable? Ixi Ávila nos da las claves. Si tú no sabes lo que quieres es muy difícil que lo puedas comunicar. El primer paso siempre tiene que ver con ordenar las prioridades en base a nuestros valores personales sin olvidarse de tener en cuenta y priorizar la salud tanto física como mental a la hora de decidir.

Ten en cuenta tu energía, no solo tu tiempo

A menudo caemos en el error de simplemente pensar si tenemos tiempo físico para hacer algo o no y se nos olvida tener en cuenta que diferentes acciones requieren diferente energía y que nuestra energía es limitada.

A veces no necesitas decir «No» completamente

Te apetece lo que te proponen pero no en ese momento, ahí puedes proponer una alternativa. Lo que sí es importante es evitar las excusas y el procrastinar la respuesta, porque luego cuesta más decir que no.

Comunica desde la vulnerabilidad

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Si lo piensas, flaco favor le haces a alguien al decir que sí por compromiso u «obligación». La honestidad es la opción más generosa. Es mejor un «No» sincero que un «Sí» forzado.

Por último, una regla de oro que suele ayudar a decidir en caso de dudas es:

Si no es un “Sí rotundo” es que «No».