En tu cabeza está la clave de cómo te sientes y de cómo manejar estos sentimientos. Consejos prácticos para gestionar las situaciones que te ponen al límite. Asesora: Paz Calap. Coach, experta en Mindfulness y Programación Neurolingüística.


Lo que nos produce angustia y ansiedad no es la situación en la que estamos, sino los pensamientos que nos rondan en la cabeza sobre esa situación, que nos atrapan y “no nos dejan” pensar en otra cosa.

Una vuelta, otra, una más, otra más… Resulta agotador y desde luego que no es favorable para nuestra salud emocional ni física, ya que todo lo que contamina nuestra mente puede terminar contaminando de una manera u otra, nuestro cuerpo. Empieza con estos consejos y plántale cara al problema.

Practica ejercicio

El ejercicio físico mejora el estado general de salud y síntomas como la ansiedad y la angustia. Además, también tiene un efecto preventivo. Son especialmente recomendables las actividades de carácter aeróbico, como la natación, el footing o el cciclismo. Eso sí, recuerda que el deporte es más beneficioso cuando se practica con constancia y metódicamente.

Aprende a respirar

Respirar con excesiva frecuencia y profundidad puede agravar e, incluso, desencadenar una crisis de ansiedad. Por ello, es beneficioso practicar ejercicios de respiración, procurando que esta sea lenta, relajada y esperando unos tres segundos entre cada espiración y la inspiración siguiente.

Manual para respirar bien

Existen diferentes métodos de relajación que previenen y tratan la ansiedad. Es muy aconsejable aprender una técnica concreta supervisada por un experto, para después poder desarrollarla en el momento y lugar que sea necesario.

Psicoterapia

Un punto central de la psicoterapia consiste en conseguir identificar y detectar los síntomas de ansiedad en una misma (preocupación, miedo a morirse o volverse loca, sudoración, palpitaciones, temblores…) También se han de identificar aquellas situaciones o lugares que generan ansiedad. Mediante la psicoterapia se aprende a controlar los ataques de pánico y las crisis de angustia.

Además, se afrontan progresivamente las situaciones que antes se evitaban. Todo ello rebaja el nivel de preocupación. También ciertos medicamentos pueden ser útiles en el tratamiento de estos problemas.

¿Qué hacer si sufres u ataque de ansiedad?

Intenta distraer tu atención hacia algo diferente a lo que te está sucediendo, por ejemplo, contar hacia atrás desde el 100, de 3 en 3.

Además, intenta respirar de forma consciente, cogiendo y soltando aire de forma controlada y despacio. Fruncir los labios como tratando de soplar una vela puede ser útil. Y trata de recordar que estos síntomas son una reacción al estrés y no son amenazantes ni peligrosos.

5 consejos para llegar a todo si agobiarte

1- Disfruta de cada día que la vida te ofrece Por la mañana nada más despertarte, al abrir los ojos, agradece que ha llegado un nuevo día. Un nuevo día es una nueva oportunidad y tú eres la protagonista de ese día. Haz una respiración profunda y siéntelo.

2- Presta atención a lo que haces
Cuando estés de camino al trabajo o a hacer algún recado, centra tu atención en lo que estás haciendo: si estás conduciendo solo conduce, si vas en transporte público, solo observa a tu alrededor lo que sucede. Si vas caminando, observa el camino, a las personas, el entorno… Y siente tu respiración. Si algún pensamiento negativo aparece en tu mente, vuelve a prestar atención al lugar donde estás y a lo que estás haciendo en ese momento.

3- Aprende a escuchar a los demás
Cuando entables una conversación con alguien, escúchale atentamente. No trates de responder o dar tu opinión rápidamente, solo escucha con atención plena y responde cuando sea necesario, tranquilamente y pensando. No te precipites. La escucha activa es un acto de respeto hacia la persona a la que estás escuchando.

4- La comida es un momento clave
Cuando estés comiendo, presta atención a la comida. Hazte estas tres preguntas que son el ABC de la alimentación consciente:

–¿Qué estoy comiendo?: Piensa si el alimento que vas a comer es saludable y si tu cuerpo necesita ese alimento para sentirse bien y con energía. O si es un alimento poco saludable y no recomendable. Elige conscientemente si comer esa comida o sustituirla por otra. Atenta a la cantidad, ¿es necesaria esa cantidad en ese momento? ¿es poco o es mucho?

–¿Para qué como?: Puedes comer para alimentarte, para celebrar algo, para entretenerte, para tapar una emoción… Sé muy consciente de para qué estás comiendo ese alimento y en qué cantidad.

–¿Cómo estoy comiendo?: Pregúntate si estás comiendo tranquila, sentada, relajada, masticando bien… Modifica la postura y relájate mientras comes. Una vez que te hayas respondido a estas preguntas agradece que el alimento que vas a tomar haya llegado a tu mesa gracias a todas las personas que lo han hecho posible con su trabajo.

5- Elabora una lista cada noche
Cuando vayas a acostarte escribe una lista de todo por lo que estás agradecido en ese día:

–Agradece a la vida por ese día, a las personas que han hecho que tu día sea más agradable, fácil, divertido… y agradécete a ti misma el haber vivido ese día. ¿Para qué ha sido importante vivir ese día? Sé generosa, hay muchos momentos que agradecer en un solo día y muchas personas a las que agradecerles que hayan sido parte de él. Quédate solo con lo bueno.

–El momento es hoy y ahora (y tienes todo de tu parte). En el pasado no hay nada que hacer y el futuro no existe aún… Gestiona tus pensamientos en el presente, cada día, cada instante… Calmarás tu mente y la ansiedad, la angustia y el miedo se transformarán en tranquilidad, paz y una nueva experiencia de vida. Y recuerda que no estás en esta vida para sufrir, sino para disfrutar y para vivir en paz contigo misma.