Pedir un plato y comerte otro es una situación que se repite cada día en muchos restaurantes de nuestro país. No te preocupes, lo puedes detectar y evitar.


No nos engañemos, hoy en día nadie da duros a pesetas. La mejor manera de que no te engañen cuando salgas a comer a un restaurante es ser más lista que el hambre.

Ojo al plato

El plato sale de la cocina con una presentación exquisita. Pescado a la brasa, marisco, una carne envuelta por una deliciosa salsa… Pero cuando nos disponemos a hincarle el diente, una duda pasa por nuestra mente. ¿Seguro que estoy comiendo lo que ponía en la carta? No es ninguna locura pensarlo, un estudio realizado en toda España por encargo de la Unión Europea ha comprobado que cinco de cada diez platos no contienen la especie que aparece en la carta (y que pagará finalmente el cliente). Te damos las claves para que distingas bien lo que has pedido pero, sobre todo, lo que te vas a comer. ¡Toma nota!

Pescados

mero

Mero: ¿Cómo diferenciarlos? Por la piel

Aunque el mero pueda llegar a confundirse con la perca del Nilo nunca serán iguales, ya que se parecen en el tamaño, pero no en la calidad del producto. El mero es un pescado exclusivo, denominado ‘el rey del mar’, que cuesta unos 40 euros el kilo, al contrario que la perca, de una calidad mucho más baja y que se vende en las pescaderías a unos 10 euros. Para asegurarnos de que es mero lo que nos sirven en el plato, lo mejor es fijarse en la piel, que debe ser grisácea, y en la carne, que normalmente es muy blanca y con una textura aterciopelada. Además, también tiene lascas especialmente grandes.

calamar

Calamar: ¿Cómo diferenciarlos? El calamar es más blanco

La calidad de la pota es inferior a la del calamar, algo que se ve reflejado en su precio. De hecho, es mas barata que la mayoría de moluscos similares, alrededor de 6 euros el kilo. Para diferenciarla del calamar, que cuesta unos 14 euros, hay que fijarse en las aletas, ya que el calamar es más grande y ocupa casi el 60% de la longitud del cuerpo, mientras que en la pota sus aletas no llegan al 30%. En cuanto al color, el del calamar es más claro, casi blanco, con tonos rosados en algunas partes, mientras que la pota es más oscura y adquiere tonos violáceos. También su textura es más dura y su sabor mucho más fuerte.

merluza

Merluza: ¿Cómo diferenciarlos? Por las espinas

Uno de los pescados que más sencillo es de camuflar por otro es el panga, ya que se trata de un producto con un sabor muy suave. En filetes se puede parecer al bacalao, la merluza o el lenguado. Sin embargo, el panga no tiene fuentes significativas de nutrientes, tiene muy pocas proteínas y carece de ácidos grasos esenciales. Para diferenciarla fíjate en si tiene espinas, ya que la panga no suele contener ninguna pero la merluza sí. Además, la panga tiene una textura menos consistente y más blanda. En cuanto a su precio la merluza roza los 10 euros por kilo y el panga alrededor de 4 o 5 euros.

besugo

Besugo: ¿Cómo diferenciarlos? Por su tamaño

El chicharro que más se consume en España es el jurel blanco o del Mediterráneo, pero dependiendo de su tamaño también se le denomina chicharrón o chicharrilla. Se diferencia del besugo en que su carne es más tersa, pero sobre todo porque es mucho más pequeño, aunque en ocasiones no es difícil confundirlos, ya que ambos contienen bastantes espinas y su sabor es parecido. Donde no hay duda es en la gran diferencia de precio entre ellos: el besugo cuesta alrededor de 22 euros el kilo y el chicharro aproximadamente 8 euros. Así que cuando vayas al restaurante mantente ojo avizor.

Carnes

ibéricos

Ibérico: ¿Cómo diferenciarlos? Por la grasa

La carne del jamón serrano es bastante magra y tiene un color rosáceo homogéneo. Posee menos calorías y menos grasa que el jamón ibérico, pero por ende, también tiene menos proteínas de calidad. Es algo más salado, porque tiene un porcentaje superior de sodio que el jamón ibérico.
Por su parte, el color de la carne del jamón ibérico es brillante y de un color rojo intenso. Además tiene la característica grasa infiltrada que le confiere esa jugosidad. ¿Precio? Desde 20-25 euros el kilo de jamón serrano hasta 200 euros por kilo el ibérico cinco jotas.

buey

Buey: ¿Cómo diferenciarlos? El buey es más fuerte

Lo cierto es que a simple vista y sin ser expertos no es fácil diferenciar estas carnes. La teoría dice que la grasa del buey es algo más blanquecina que la de la vaca, que tira a tonos amarillos. Pero en el restaurante, la cosa se complica, aunque es verdad que el sabor es bastante diferente: la carne de buey tiene un sabor más fuerte que puede llegar a asustar a los paladares menos carnívoros. También si te ofrecen carne de buey por menos de 30 euros el kilo debes desconfíar, ya que debido a su costosa producción, hoy en día escasea y los precios son bastante elevados.