Bajas en calorías, dulces y sabrosas, son famosas por sus propiedades laxantes. Las variedades más comunes son la verde o Claudia, la negra, la roja y la amarilla.


El ciruelo es originario de dos partes del mundo: las variedades europeas (Prunus cerasifera) nacieron en la zona del Cáucaso y la variedad llamada japonesa (Prunus salicina) es oriunda de China.

Existen más de doscientos tipos de ciruelas en todo el mundo, según su color, tamaño y la textura de su pulpa, y cada una tiene sus variedades. En España, la temporada va de julio a septiembre y es una de las frutas más consumidas en verano. También es de las más usadas para mermeledas y confituras.

La ciruela es una fruta de rápida maduración por lo que deberemos conservarla en el frigorífico y no demorarnos en su consumo. Si tienen la piel arrugada o alguna magulladura ya no se encuentran en su estado óptimo y puede ser un signo de que fueron recolectadas hace días.

Desintoxicantes

Todas las ciruelas contienen un 80% de agua, no tienen casi calorías, son altamente desintoxicantes, facilitan la digestión y, sobre todo, son muy efectivas contra el estreñimiento.

Son un potente laxante debido a su contenido en fibras que estimulan el tránsito intestinal de una forma natural. Esto es algo común a todas las variedades, aunque luego cada tipo destaca en determinadas propiedades.

Sin embargo, si las comemos en exceso podríamos sufrir dolores estomacales, precisamente, debido a su alto contenido en fibra. Las ciruelas, además, son ricas en potasio, fósforo, magnesio y calcio. Gracias a estos minerales, ayudan a mejorar los estados depresivos y la anemia.

Variedades

Las variedades más comunes son: las amarillas, de sabor ácido y abundante jugo; las rojas, muy jugosas y de sabor más dulce que las anteriores; las negras, ideales para cocinar y las verdes, de carne firme y jugosa y gran dulzor, consideradas como la de mejor calidad.

La ciruela verde o Claudia (llamada así en honor de una reina de Francia) se cultiva sobre todo en Bélgica, Francia, Inglaterra y España. Cuando están bien maduras su carne es firme, con poco jugo, sabor muy dulce, almibarado y nada ácidas. Su tono amarillento puede variar ligeramente dependiendo de la luz solar que hayan recibido.

Antioxidante

Las ciruelas rojas se caracterizan por tener un poder antioxidante mayor que las otras debido a la provitamina A y a los polifenoles y taninos, que le dan su característico color rojo o morado. Cuando más oscuro es el color del fruto, mayor es la presencia de estos elementos protectores. Son ideales para dietas antiedad y, por ejemplo, para los fumadores.

Las ciruelas negras tienen la piel azulada o negra y son las más adecuadas para cocer porque no son tan dulces y por eso son las más utilizadas en guisos, compotas y salsas que acompañan a platos de carne. Las ciruelas amarillas son pequeñas y con una piel de color amarillo fina, lisa y brillante a la par que dura, por lo que hay quienes las pelan antes de comérselas. Son muy refrescantes y aromáticas.

Para las dietas

Unos 100 gramos de ciruelas nos aportan en torno a 44 kilocalorías y 9,9 g de azúcar. En dietas de adelgazamiento resultan muy adecuadas por la cantidad de energía que aportan y su contenido en fibra, además de por sus propiedades depurativas.

ciruela

La receta: Crumble de ciruelas

Ingredientes:
1 kg de ciruelas rojas
3 cucharadas de azúcar moreno
1 cucharada de canela
Crumble: 70 g de azúcar moreno
70 g de almendra molida
50 g de harina
30 g de copos de avena
80 g de mantequilla.

Preparación:
Lavar las ciruelas, cortarlas a la mitad y quitarles el hueso. Ponerlas en una fuente refractaria, espolvorearlas con el azúcar y canela y hornearlas durante 15 minutos a 180º C.
Crumble: Mezclar en un bol la harina, el azúcar, la almendra, la avena, añadir la mantequilla ablandada y unir con los dedos.
Espolvorear la mezcla anterior sobre las ciruelas y volver a meter la fuente en el horno a 180º C durante 25 minutos o hasta que esté dorada. Servir, si se desea, con helado de vainilla.